Me gustaría presentar esta "experiencia-anécdota" como la "secuela" de esta otra...
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...y es que estando en Las Landas, a mí me dio una locura de las mías: ¿por qué no seguíamos viajando un poco más arriba... hasta Disneyland? A mi hijo se le iluminó la cara, por supuesto.
¿Cómo empezó todo? Mi mujer, tras tres veranos entre hospitales (2012, 2013, 2014...) iba a vivir el primero sin problemas de salud. Un día dijo "jo, pues ya me gustaría repetir el viaje de 2012, ahora que estoy bien y podría disfrutar de todo..."
Ese deseo se me quedó clavado en la mente. Acabábamos de regresar de Gran Canaria y nos habían recomendado Las Landas para descansar y disfrutar de la naturaleza... pero ahí seguía esa voz en mi cabeza: "...ya me gustaría repetir el viaje..." jajajaja.
Así que mi hijo de ocho años (cinco cuando fue por primera vez a Disney) y yo le contamos la locura a su madre. Estábamos locos, sí. Pero llamé a nuestra agencia de viajes de confianza y le dije "consígueme un hotel en Disneyland París para MAÑANA".
Dejábamos Las Landas el miércoles 15. Todo se cerró a última hora, y a las 10 de la mañana ya estaba yo conduciendo hacia el hotel Santa Fé.
Casualidades de la vida, en 2012 mi peque era fan fatal de Cars y McQueen, así que al llegar y ver que el Santa Fé ahora está ambientado en esa película... jajajaja.
Y una vez más, como en 2012, todo parecía perfecto. ¡Y lo fue!

El día 15 de julio. El 14 fue festivo NACIONAL. Una locura. ¿Qué nos encontraríamos? Pues nada que asustase, jajaja. Dormimos esa noche y dejamos tres días de parque para el jueves, viernes y sábado. Sabiendo que eso iba a ir a peor en cuanto a afluencia, el jueves fuimos a tope con todo.
Mi mujer disfrutaba más que el peque. De hecho él recordaba todo de otro modo. Con cinco años creía que viajaba al espacio con Star Tours. Ahora quería emociones un poco más fuertes. Eso sí; le daba miedo entrar en la cueva del dragón!!!

No dejaba de mirar su reloj, por si no le daba tiempo a ver todo... Pero aprovechando las horas extra del hotel, y el buen uso de los fast pass, sólo tuvimos que esperar 60 minutos para Ratatouille. Y al día siguiente repetimos sin fast past esperando 30!



Nos sorprendió mucho esta nueva atracción. No había visto nada sobre ella. Sabía que usaba el 3D, pero nos dejó impactados el modo en el que lo hacía. Como curiosidad, la segunda vez que nos subimos, hubo un error en la proyección y se superpusieron imágenes, justo en el momento "descorchado" con efecto mojado, jajaja. Pero la forma en la que se solucionó fue muy curiosa: vemos a las ratas presionando el corcho en bucle hasta que la atracción se "desatasca".

El restaurante es una maravilla visual, la verdad. Pero no tuvimos la suerte de comer o cenar en él...
Lo más importante de este viaje era ver la fuerza y las ganas que teníamos los tres de disfrutar a tope. Por eso exprimimos cada día. Cinco veces nos montamos en nuestra atracción favorita: Big Thunder Mountain. En la última ocasión, se había averiado, y al salir de Piratas Del Caribe, sorpresa (como en 2012 con Peter Pan...): volvía a funcionar y sólo había media hora de espera. Ya había anochecido, y vivir esa atracción a oscuras es una gozada. ¿Habéis visto bien los murciélagos al final? Jejeje.

Compartimos cada atracción. Mi mujer podía subir a todo. Conseguí engañar al peque para subir a mi otra atracción favorita... Phantom Manor. Y reconoció que no daba nada de miedo, jejeje.

La mejor anécdota no tiene documento gráfico por desgracia... Como este viaje fue inesperado y nada preparado, no sabía ni qué novedades había en el parque. Sí, sabía que Frozen era protagonista (por cierto, para mí una de las peores películas Disney, que roba el puesto a la maravillosa "Enredados". La canción "Let It Go" también me parece de las peores de Disney, por obvia... pero cada vez que sonaba, todo el mundo lanzaba un "ooooooh" y se ponía a cantar... En fin), y por eso nos quedamos a ver qué era aquello del "Royal Welcome" de Elsa y Anna.
Antes de descubrir que era simplemente una calesa con las princesas dentro, nos pusimos en la acera de Main Street. Y aquí viene lo gracioso: un miembro de Disney se ocupaba de dirigir a la gente hacia los lados, despejando el camino, mientras sonaba una y otra vez la dichosa "LET IT GO". Pues bien, tímidamente, el tío se puso a hacer playback y acompañar el ritmo de la música con sus movimientos de brazos.
"Leeet it goooooooo" y lanzaba los brazos a la derecha para despejar el camino, jajaja. El caso es que terminamos aplaudiéndolo, y él se puso a dar saltitos y a continuar la performance.
Esperamos al viernes para ver la cabalgata. Es la misma del 20º Aniversario, al igual que el "Dreams", añadiendo a la sosa "Frozen". (Sí, la veo sobrevalorada, jaja). Estábamos agotados, porque una vez más entramos a las 8 de la mañana en el parque (desayunamos allí. Algo que no os podéis perder) y estábamos deseando volver al hotel, dormir un poco, y volver simplemente para pasear.



Como veis, una vez más nos acompañó el buen tiempo. Eso sí, el calor era INSOPORTABLE... Por eso terminábamos destrozados cada jornada. Pero siempre es mejor ver el parque con esa luz y esos cielos.
Algo que debo criticar duramente es lo que no viví en 2012: LOS FLASHES Y LUZ DE MÓVIL. A ver, sin querer pecar de prepotente, la gente debería saber ya que si estás viendo "DREAMS", tu flash no va a iluminar más allá de tres o cinco metros, por lo que haciendo fotos con flash al espectáculo, o a cualquiero otra cosa a OSCURAS, consigues una preciosa foto DE LAS NUCAS DEL PÚBLICO.
Perdí la magia Disney cuando me di la vuelta y le dije a un pobre niño con voz de ogro "TURN OFF THE LIGHT, PLEASE". El pobre estaba grabando todo con su móvil, y la luz "linterna" encendida. Los de delante sólo veíamos el molesto reflejo en las espaldas del resto de público. ¿Exagero? Puede, pero quiero disfrutar de estas cosas como se debe.
Por otro lado, y como esto es más una review que otra cosa: ¿Qué ha pasado con la "felicidad Disney" de los trabajadores? Me topé con un tal KEVIN en el restaurante Pizza Outpost que estaba agotado, y trataba a todos como diciendo "no sé porqué os tengo que soportar. Yo valgo más...". No miraba, contestaba con monosílabos...
Se lo dije a la chica del mostrador donde entregan la comida "aquí el amigo Kevin, tiene un mal día..." Y asintiendo me contestó "nos falta personal"... La verdad es que eché en falta esa actitud a veces incluso exagerada en cuanto a sonrisas y momento "happy all day".
Pero vayamos a lo bueno: TODO LO DEMÁS, jajaja. Ver a mi mujer celebrando y diciendo una y otra vez lo bien que se lo estaba pasando. Era como una batalla ganada. Una especie de revancha diciendo "He podido con todo lo malo y ahora estoy aquí, viviendo esto".
Sólo me preocupé de conseguir que todo fluyera. "Esperad aquí, cojo fast pass. No cojas esa bolsa. Espera que llegamos antes por aquí", jajajaja. Intenté hacer de guía para ellos y creo que no lo hice del todo mal.

Sacamos tanto provecho de los dos primeros días, que el tercero lo dedicamos a pasear (era sábado y se notaba más gente...), hacer fotos, y subir a las atracciones que en otra ocasión dejamos pasar: El país de los cuentos de hadas, el tren que rodea el parque, el barco, incluso Casey Jr., jajaja.

Sin más, quería compartir este nuevo viaje a Disneland París, por si alguno de los que me lea recuerda aquel de 2012... que fue maravilloso, pero tuvo siempre ese poso de tristeza por lo que estábamos viviendo.
Lo mejor es que este mundo artificial tan bien creado, aunque lo abandones agotado y pensando "ya tengo Disney para diez años", en cuanto te alejas de regreso a casa, sientes que quieres dar media vuelta. Aunque sea por asomarte y verlo todo... una vez más.







