ONCE UPON A TIME (Orlando 2.017): Introducción
Publicado: Mié 20 Sep, 2017 11:53
Todas las cosas tienen un principio, pero no siempre un final. Y todos tenemos secretos, o creemos tenerlos, porque éstos se desvelan de manera espontánea, sin darnos cuenta de en qué momento han salido a la luz.
Y así comienza mi historia, en un tiempo en el que las hadas, brujas y resto de seres fantásticos convivían con los animales del bosque, reyes y campesinos.
Es fácil juzgar a alguien cuando no se le conoce y no es consciente de sus circunstancias. Y, sobre todo, es muy peligroso resumir toda una vida en un mero acto, acertado o no, sin tener en cuenta el resto del camino andado.
Cierto día, en el que todo me había salido mal (sí, ya sé que no excusa) enfurecí y tomé una mala decisión. Una decisión que me ha pesado el resto de mi vida. Una decisión y unas consecuencias que he intentado olvidar y no he podido. Una decisión por la que se me ha conocido a lo largo de los años. Una decisión con la que he tenido que aprender a vivir y que he intentado ocultar a aquellas personas con las que me he ido cruzando en mi larga vida. Una decisión que algunas personas, sin saber cómo, han descubierto. Y es que los recién nacidos, seres puros, tienen una sensibilidad especial y detectan cosas que los adultos no vemos. Cuando crecen olvidan las cosas que son difíciles de aceptar. Pero no todos.
A lo largo de todos estos años, siglos más bien, he adoptado diversas personalidades para ocultar mi más oscuro secreto y he llegado a la conclusión de que la mejor manera de pasar desapercibida en el mundo actual es aparcar mis dotes de brujería y sobrevivir como un simple humano. No es fácil pero poco a poco me he ido acostumbrando. Incluso hay momentos en los que olvido quien soy realmente. Olvido que mi historia es real y no un mero sueño.
Después de un largo camino en solitario en el que pensé que mi corazón nunca más volvería a amar, encontré a mi “príncipe azul”. ¿Cómo es posible que una bruja crea en príncipes azules? Ya he visto tanto en mi vida que he aceptado que cualquier cosa es posible. Incluso lo imposible. Mi penuria comenzó con una linda bebé de ojos despiertos e inteligentes, dorados cabellos, muslos regordetes y una risa mágica. Una linda bebé a la que ligué mi vida y mi alma por el resto de mis días. La odié durante un segundo y la he amado durante siglos. Un amor incondicional y puro que no pensé que pudiera repetirse.
Pero se repitió. Yo, el ser más maléfico del mundo, amante y amada por mi príncipe azul. Y lo más inalcanzable: ¡¡dos lindos bebés, míos, mis dos hijos!! Bellos, puros, insaciables, locuaces, maravillosos.
La vida es impredecible. Y mis tres príncipes me han hecho feliz de una manera que nunca había soñado. De una manera que nunca me había permitido soñar.
A ellos también les he intentado ocultar mi secreto pero con ellos es imposible. Cuando se enfadan me dicen: Eres malvada, MALÉFICA, y se vuelven con una sonrisa. Ellos han derrumbado mis barreras y me han enseñado que puedo amar y ser amada siendo quien soy. Aunque para el resto del mundo siga siendo “únicamente” una mujer que cree en brujas y hadas, en príncipes y princesas, dragones y unicornios. Una mujer que cree en la MAGIA.
Y así comienza mi historia, en un tiempo en el que las hadas, brujas y resto de seres fantásticos convivían con los animales del bosque, reyes y campesinos.
Es fácil juzgar a alguien cuando no se le conoce y no es consciente de sus circunstancias. Y, sobre todo, es muy peligroso resumir toda una vida en un mero acto, acertado o no, sin tener en cuenta el resto del camino andado.
Cierto día, en el que todo me había salido mal (sí, ya sé que no excusa) enfurecí y tomé una mala decisión. Una decisión que me ha pesado el resto de mi vida. Una decisión y unas consecuencias que he intentado olvidar y no he podido. Una decisión por la que se me ha conocido a lo largo de los años. Una decisión con la que he tenido que aprender a vivir y que he intentado ocultar a aquellas personas con las que me he ido cruzando en mi larga vida. Una decisión que algunas personas, sin saber cómo, han descubierto. Y es que los recién nacidos, seres puros, tienen una sensibilidad especial y detectan cosas que los adultos no vemos. Cuando crecen olvidan las cosas que son difíciles de aceptar. Pero no todos.
A lo largo de todos estos años, siglos más bien, he adoptado diversas personalidades para ocultar mi más oscuro secreto y he llegado a la conclusión de que la mejor manera de pasar desapercibida en el mundo actual es aparcar mis dotes de brujería y sobrevivir como un simple humano. No es fácil pero poco a poco me he ido acostumbrando. Incluso hay momentos en los que olvido quien soy realmente. Olvido que mi historia es real y no un mero sueño.
Después de un largo camino en solitario en el que pensé que mi corazón nunca más volvería a amar, encontré a mi “príncipe azul”. ¿Cómo es posible que una bruja crea en príncipes azules? Ya he visto tanto en mi vida que he aceptado que cualquier cosa es posible. Incluso lo imposible. Mi penuria comenzó con una linda bebé de ojos despiertos e inteligentes, dorados cabellos, muslos regordetes y una risa mágica. Una linda bebé a la que ligué mi vida y mi alma por el resto de mis días. La odié durante un segundo y la he amado durante siglos. Un amor incondicional y puro que no pensé que pudiera repetirse.
Pero se repitió. Yo, el ser más maléfico del mundo, amante y amada por mi príncipe azul. Y lo más inalcanzable: ¡¡dos lindos bebés, míos, mis dos hijos!! Bellos, puros, insaciables, locuaces, maravillosos.
La vida es impredecible. Y mis tres príncipes me han hecho feliz de una manera que nunca había soñado. De una manera que nunca me había permitido soñar.
A ellos también les he intentado ocultar mi secreto pero con ellos es imposible. Cuando se enfadan me dicen: Eres malvada, MALÉFICA, y se vuelven con una sonrisa. Ellos han derrumbado mis barreras y me han enseñado que puedo amar y ser amada siendo quien soy. Aunque para el resto del mundo siga siendo “únicamente” una mujer que cree en brujas y hadas, en príncipes y princesas, dragones y unicornios. Una mujer que cree en la MAGIA.
