
Para crear un look atemporal y contemporáneo, Tsvetislav Adreev, diseñador de los nuevos trajes, se inspiró en los uniformes de los grandes almacenes de la época, haciendo un guiño –gracias al estampado de lunares en tonos pastel– a un elemento típicamente francés que también se ofrecerá en las boutiques: los macarons.

Trabajando en estrecha colaboración con él, Céline Chamard, técnica de desarrollo textil, fue responsable de encontrar los materiales ideales para este proyecto con el fin de representar mejor los diseños de Tsvetislav y encontrar telas duraderas, de fácil cuidado y que fueran cómodas para que los miembros del elenco las usaran.

