Apenas pude conciliar el sueño esa noche, estaba muy nerviosa porque todo saliera bien. Conseguí que los peques se acostaran a las nueve de la noche, aunque Javi era un manojo de nervios andante. A las cuatro de la mañana debía sonar el despertador, pero mi marido (Paco) se despertó un poco antes y empezó a prepararse. El paso más difícil me parecía despertar a los niños, tienen muy mal despertar cuando tienen sueño, y el pobre Íker (2 añitos) no entendería porqué lo despierto tan temprano, bueno, al menos se dormirían en el camino y estarían casi todo el viaje dormidos… ¡que me lo creía yo!
A las cinco de la mañana llegamos al Aeropuerto de Málaga, el bueno de mi padre se había levantado temprano para llevarnos, y es que en un taxi no íbamos a caber los cuatro, las dos mega maletas, las mochilas y los dos carritos para los peques. Además, el abuelo no iba a querer perderse la carita de emoción de sus dos nietos, ¡lo que hubiera dado por venirse con nosotros!.
En el aeropuerto nos reunimos con los amigos que viajaban con nosotros, que tienen otros dos niños de 13 y 5 años. La verdad es que viajábamos juntos pero apenas estuvimos juntos en los parques, teníamos diferentes objetivos, incluso ellos bajaron un día a París que nosotros no quisimos perder del parque. Así que no os extrañéis si no aparecen mucho en la review.

Cuando embarcamos los niños estaban con los ojos como platos, super emocionados, Javi deseando que se hiciera de día, e Íker un poco perdido entre tanto lio y cosas nuevas para él. Sólo sabía decir “Niney, mamo a Niney”, jajaja, qué cosa más rica!!
Se portaron muy bien en el despegue, a Javi no había quien lo apartara de la ventana, e Íker se quedó dormido nada más despegar. Yo intentaba que Javi durmiera un rato, que iba a pasar todo el día muerto, pero no lo conseguí hasta que llevábamos más de una hora de vuelo.

Nuestra llegada al aeropuerto Charles de Gaulle se anticipó unos minutos, genial, el vuelo había ido perfecto. Al recoger las maletas y salir vimos a nuestro conductor de Transerial esperando. Muy amablemente nos concedió unos minutos en el aeropuerto para que pudiésemos comprar algo para desayunar, estábamos hambrientos y el día sería muy largo.

Tras esta pausa para recuperar energía nos montamos en el coche. Todos despiertos, los niños emocionados, y claro, los padres igual. En unos 40 minutos estábamos en el hotel Santa Fé.
Me parecía increíble, hemos vuelto!! Todo me resultaba muy familiar, sabía todo lo que debía hacer, era como estar en casa. Nos pusimos en la cola del check-in, y apenas habíamos dejado las maletas en un lado veo que Javi sale corriendo entre toda la gente. Intento seguirle, al menos con la mirada y le veo en la zona de los personajes que se ha lanzado a abrazar a Daisy, que está saludando a todos los niños.

Parece increíble, pero esto me resultó extremadamente tierno. Recuerdo cuando vino a los dos años y medio que le costó un día o dos poder lanzarse a los personajes, ahora no había tardado ni dos segundos, ni se lo pensó. No hay nada más tierno ni más emocionante para mí que ver a mis hijos felices, y os juro que en ese momento mi Javi era el niño más feliz del mundo, así que por extensión la felicidad embargó todo mi cuerpo.
A Íker le costaba aún un poco más, se acercaba a mirar pero no se soltaba de los brazos de Paco. Mientras hacíamos la cola Daisy abandonó el hall del hotel, pero unos minutos más tarde llegó Minnie, vaya suerte! En 15 minutos tenemos ya dos personajes, Javi estaba ansioso porque le comprara su libreta de firmas, este año iba a probar la experiencia.

El check-in fue un poco largo, nos atendió una chica de Valladolid, muy amable, pero con poca experiencia pues llevaba sólo una semana en el hotel. Además le pedimos habitaciones cercanas la una a la otra y que fueran reformadas. Habló con una compañera con más experiencia y sin ponernos ni una pega se pusieron a solucionarlo, lo único que tendríamos que recoger las llaves más tarde, las habitaciones que nos querían dar no estaban listas. Sin problemas, dejamos las maletas en consigna y…. al parque!!
El viaje en bus duró dos minutos, no más, qué maravilla, se acercaba el momento. Nos bajamos en la parada y empezamos a andar hacia el parque. Esta vez la entrada estaba en otro sitio, hay que pasar por el Village, así que nuestras primeras fotos son allí, y en la magnífica mega tienda, genial, ya la tengo fichada, jejejeje.

Sin prisas nos paramos varias veces en los jardines de la entrada para hacernos fotos, aunque al ratito ya estábamos impacientes por entrar.

Por fin nos dirigimos a la entrada. Pasamos por los tornos centrales, son ya cerca de las 12 de la mañana y no hay colas. Y… tachán… entramos al país de la magia.

Increíble, magnífico, prácticamente indescriptible. Lo siento, no recuerdo la cara de mis hijos en ese momento, fueron unos segundos egoístas para mí, estaba intentando no llorar como una niña pequeña, y aunque pude evitar llorar a mares lo que no logré fue que dos lagrimones recorrieran mis mejillas.
Después de tanta espera, de tantos problemas, allí estábamos, era verdad. La emoción me recorrió todo el cuerpo, desde la punta de los pies hasta la cabeza, finalmente eran tantos sentimientos que no pudieron quedarse dentro y tuvieron que salir a través de varias lagrimitas, aaayyy, sé que me entendeis.

Decidimos empezar con calma, ir paseando por Main Street para ver cómo estaba la cosa, cuánta gente había, hacer un primer tanteo…
Nada más girar la cabeza, junto a City Hall vimos que estaba el osito Duffy con muy poca gente, así que no pudimos negarnos a que Javi estrenara su libreta de autógrafos, y allí que nos fuimos.
“Mira mamá, me ha puesto un sello con su patita!! Claro, es que con esas zarpas tan grandes no puede firmar, a lo mejor no sabe escribir como yo mami.”
Cuando nos tocó pensé que Javi iba a tirar al suelo al pobre Duffy, le agarró tan fuerte que no creo que, aunque hubiera querido, el pobre oso hubiera podido soltarse. Íker iba en mis brazos, consintió acercarse y mirar algo incrédulo, no lloró ni nada, pero aún no era tan amigable como Javi. De todos modos, después de eso cada vez que veía un peluche o algún dibujo de Duffy en cualquier sitio lo señalaba y sonreía.
Unas fotitos con Duffy y a seguir nuestro camino.

Paseando por Main Street intentaba ver algunas de las cosas que saqué de la guía de curiosidades que hay por el foro y alguna sí que las encontraba, pero otras no, o quizás me las dejara a conciencia para el próximo viaje, jijijijij.
Avanzamos de camino hacia Discoveryland y decidimos estrenar los fastpass para Buzz, habría que esperar media horita. Los papás decidieron ir a estrenarse con Space Mountain, sólo tenía quince minutos de cola. Mientras las mamás y los peques paseábamos por el land haciendo fotos y nos montamos en el Nautilus. Que guay, no había podido montarme en mi primer viaje, así que genial, una experiencia nueva.

A Javi le encantó, aunque de vez en cuando se pegaba mucho a mí, las habitaciones oscuras no le dan mucha confianza, jajaja. Íker el pobre mío, entre tanto abrigo apenas podía moverse, pero miraba atento todo lo que encontraba a su paso y de vez en cuando señalaba con el dedo algo. Durante nuestro viaje a veces pensé que la malvada Úrsula había hecho un pacto con mi pequeño, se pasaba gran parte del día sin hablar, con lo que él habla!! Jajaja. Pero imagino que entre el “engorro” de tanta ropa y lo asombroso de todo Disney estaba más atento a todo lo que le rodeaba que a hablar. Os aseguro que ya se le ha pasado, jajajaja.
Cuando los papis salieron del Space nos fuimos para el Buzz, ya era la hora. Esta vez nos montaríamos todos, así que venga, pa´lante.
Qué guay, que emoción montarse en los carros y tener otra vez la pistola en las manos. Esta vez voy a ganar!! En el anterior viaje Javi no me dejaba disparar, pero esta vez iba con Paco y yo con Íker, será distinto…. Si, lo que yo diga!! Jajajaja. Hombre, algo más disparaba, y él también, pero como tenía que llevarle en brazos porque no se atrevía a ir sentado sólo pues me limitaba bastante los movimientos, así que ganó Paco, como pasaría las siguientes tres veces que nos montamos. Además, yo iba todo el trayecto… “Mira Íker, el malo, dispara!!”, “Mira Íker, es Buzz… Hola Buzz”, y él repitiendo todo lo que yo decía, jajajaja.
Cuando bajamos de Buzz serían ya casi las dos, así que decidimos parar a comer, y probamos ir al Pizza Planet, que nos encantó la última vez y los niños pasarían un rato divertido, pero oooohhhh, cuando llegamos estaba cerrado, así que nada, mi gozo en un pozo. Fuimos caminando por el pasaje hasta Fantasyland a ver si encontrábamos algún sitio no muy lleno donde comer (ilusos!!), pero de camino pasamos por Star Tours y como había poca cola pues paramos a montarnos, bueno, yo no monté, claro, me quedé con Íker, y todos los demás fueron a montarse. Mientras esperábamos, Íker y yo paseamos por la tienda, qué locura!! Lo quiero todo!! Por fin conozco a los Vinylmation, los ficho, alguno va a caer fijo. Íker flipa con los peluches, sobre todo con los de Chewbaca, le encanta ese personaje, pero es pronto para empezar a comprar, esperemos un poco.
Salimos de la tienda y esperamos a los demás en la salida de Star Tours, en la sala de videojuegos que al menos estamos más calentitos. Cuando salen vienen super contentos, les ha encantado, a Javi le encanta la Guerra de las Galaxias y viene encantado, contándolo todo. Qué pena, era una atracción donde me hubiera gustado subir, pero bueno… la próxima vez.
Me cuenta Paco a la salida que casi nos echan de Disney, jajajaja. Javi que es un manojo de nervios está todo el rato dando vueltas, y en la cola se puso a mirar todo y se acercó en un despiste a la cabina de control que estaba abierta y la chica había salido, y de pronto escuchó Paco un grito y era la CM avisando a Javi de que parase, que estaba a punto de toquetear no se qué botón. Uuufff, la que podría haber liado!! Hay que tener mil ojos con este niño. Pero bueno, no pasó de ahí, la chica le grito para llamar su atención pero nada más, tendría que traérmela a casa a ver si a ella le hace más caso que a mí, que está en una edad un poco rebelde.
Después de esta incursión en el espacio pasamos a Fantasyland por la “puerta lateral” y nos encontramos de bruces con el burrito de Whinnie de Pooh, pero hay muchos niños y se va antes de poder firmarnos, no pasa nada, el siguiente no se nos escapa. Como salimos de frente al Bella note, pues decidimos comer ahí. Hay algo de gente, pero ya son casi las tres y la gente va saliendo del restaurante y no sigue llenándose. Cogemos una mesa pronto, pero Paco tarda un rato en traer la comida, la caja está más llena.
Pedimos menús de lasaña y pizzas y macarrones para los peques. El menú de Íker nos lo regalan porque es menor de 3 años, mira qué bien! Si es que hay que preguntar!!
Después de comer tranquilamente salimos y como queda media hora para la cabalgata decidimos entrar en IASM que tiene poca cola. Subimos en un momento y nos toca en primera fila, genial! Como siempre nos pasa en esta atracción no sabemos a dónde mirar, está todo tan bien montado! Íker creo que es el que está más sorprendido, esta todo el rato “mira mami”, y señalando con su dedito a todos lados. Y claro, cuando salimos todos vamos cantando, lalala.


Antes de la cabalgata nos dirigimos a pasear por Fantasyland y nos montamos en el Carrusel. Tampoco habíamos probado esta experiencia en el primer viaje, así que algo nuevo para todos. Intento montarme con Íker en uno de los caballos, porque no quiere montar sólo, pero al final el CM me dice que tengo que bajar, y me quedo junto a él. Hace algún amago de querer bajarse, pero cuando empieza a andar se queda agarradito al caballo y disfrutando del paseo. Javi disfruta mucho en su super caballo de batalla, se ha montado en el más grande y al que le había echado el ojo desde abajo, qué suerte!.


Justo es la hora de la cabalgata, y aunque no hay sitio en la primera fila nos ponemos en segunda, justo en la puerta por donde salen. Es espectacular, preciosa, llena de magia. Algunas cosas han cambiado desde que la vimos hace tres años, pero es igualmente preciosa. Mis ojillos se vuelven a llenar de lágrimas, sobre todo al ver la carita de mi pequeño Íker, que está en mis brazos, como señala continuamente a todos sus amigos y cómo se queda con la boca abierta al ver esas enormes carrozas: “Mami, “irata” (pirata)”, “Iter Pan!”, “Ira, Imón y tumpa”, “Gufy!!!”. Dios, qué momento más mágico, yo quiero ver a mis hijos así de felices siempre!!
Javi desde un poco más atrás, sentado en una papelera (qué está muy cansado) me llama a gritos y me dice “Mami, son los de verdad!! Eso es imposible que sea un disfraz!!”. Me encanta la inocencia que tienen.
Unos días antes de irnos me dijo que un amigo le había dicho que los personajes eran personas disfrazadas, tuve que decirle que en algunos sitios sí, porque los personajes no podían estar en muchos lugares a la vez, pero que en Disney, que es su casa, están los auténticos. Que esas cosas las dicen algunas personas que por desgracia no creen en la MAGIA, y que eso es muy triste. “Mami, yo si que creo, de verdad, yo creo en la magia. Y estoy seguro que son los de verdad, igual que Papá Noel en Navidad y los Reyes con sus camellos.” Ojalá esa creencia les dure para siempre, a mí me dura…
Bueno, dejando de divagar y volviendo al viaje…
Después de esto nuestros amigos y nosotros decidimos separarnos, su hijo mayor quiere experiencias más fuertes y nosotros en un ratito nos iríamos al hotel, los niños y nosotros estamos reventados y hay que coger la habitación. Así que nos despedimos hasta la cena.
Antes de irnos decidimos montar en otras dos atracciones que no habíamos probado Les Pays y Casey Jr.
No había nada de cola, tal y como llegamos nos montamos solos en una barca, qué bonito todos los decorados. A los niños les encantó, estaban encantados, sobre todo cuando entramos en la cueva de Aladdin, es una de las pelis que tienen más trilladas y más recientes, así que se quedaban con la boca abierta cuando entrábamos. Cuando acabamos el recorrido como no había nadie Javi pidió volver a montar y ni siquiera nos bajamos de la barca, el CM nos dejó continuar. Así que otra vueltecita… esta vez veríamos más detalles.



Al acabar ya no dejamos a Javi montar una tercera vez, con la brisita que empezaba a correr y el agua calaba un poco más el frío,jejeje. Nos fuimos para el Casey Jr, y nada, dos minutos de cola y a montar! Un paseíto agradable, pero me gustaron más las barcas. Aunque está genial el Castillo de la Bestia que no se ve desde las barcas, ya nos extrañaba….

Al salir ya decidimos irnos hacia el hotel, eran cerca de las siete de la tarde, así que unas fotos en la mesa de la merienda de Alicia y para el hotel.

Al llegar al hotel recogimos la tarjeta de la habitación, nos habían dado el bloque 48, muy cerca saliendo por la puerta de La Cantina, así que en un momento estuvimos en la habitación. Era una primera planta, así que lo “peor” de la habitación era subir y bajar los carritos por las escaleras todos los días, menos mal que pesan poco, pero son incómodos de coger.
Mientras yo metía a los peques en el baño, Paco fue a por las maletas. Yo pensé que iban a caer en el camino, pero nada de eso, en cuanto vieron la habitación se pusieron a pegar saltos en la cama y se tiraron media hora en la bañera. Eso si, al salir, unos batidos con galletas y se echaron a ver la tele, dibujos en francés, ya os digo lo que duraron… jajaja.


Con este plan no podíamos bajar a cenar, cualquier los despertaba, pobres, además, les alimentaría más dormir y reponer fuerzas que comer. Así que cuando nuestros amigos llegaron a la habitación Paco se bajó con ellos a cenar y yo me quedé en la habitación tranquilita, con un buen baño relajante y tomando mis notas para la review que os escribiría.
Cuando Paco volvió me había traído un par de trozos de pizzas, porque decía que no podía acostarme sin comer nada, de hecho es verdad que con tantos nervios y emociones en todo el día apenas comí dos o tres bocados de la lasaña. Se me había cerrado el estómago, pero esa pizza me entró muy bien, jejejeje.
Tras esto, nos metimos en la cama y, la igual que los niños, no duramos ni un segundo. Eso sí, antes de dormir bien que puse el despertador de Mickey del hotel para que despertaran a los niños a las siete de la mañana….






(tercera fila)









(dónde están Paco e Íker??)


















































(foto ya de tradición, me encatan!!)



!!! Jajaja







































