Amanecía un día soleado en el reino de Arendelle.

Alcafrán, MissTinkerbell y dos de sus hijos, Miguel y Pablo, se disponían a pasar una agradable mañana paseando por el reino.

Bien abrigados y con sus palas para deslizarse por la nieve, comenzaron a subir la montaña.

Subían felices y animados, la diversión les esperaba.
Por el camino se encontrarón con algunos personajes conocidos. Kristoff y su reno Sven, y Miguel no dudó en estrecharle la mano y decirle: "Hey, Kristoff, ¿me haces una foto?

Pero habría más sorpresas. Por allí aparecieron Anna y Elsa, y Pablo las llamó: "Holaaa"

Y las hizo este "angelito" en la nieve. Las princesas se rieron mucho.

Una vez alcanzada la cumbre, MissTinkerbell y sus hijos no dudaron en deslizarse montaña abajo, una y otra vez, mientras Alcafrán les hacia un montón de fotos.



Aunque no todos los aterrizajes fueron perfectos.



Después de tanto "trajín", se imponía un descansito.

Habían llevado de casa un rico cacao y unas galletas y dieron buena cuenta de ello.

Y entonces cayeron en la cuenta de que no habían visto a Olaff por allí. ¿Dónde estaría?
Claro, estaba allí mismo...

Pronto toda la familia se dispuso a hacer magia.
Un poco de nieve por aquí...

... Otro poco por allá...

Esto ya va tomando forma.

"¡Vamos a darle vida!", dijo Alcafrán.

Y dicho y hecho. Un último retoque y estará perfecto.

Pablo exclamó: "¡Bien, lo hemos logrado!

Alcafrán y MissTinkerbell estaban felices de estar con este amigo.

Y toda la familia quiso inmortalizar este momento mágico.

Pero había que despedirse. MissTinkerbell lo hizo a su manera.

Y Olaff dijo adiós a sus nuevos amigos con una sonrisa de oreja a oreja.
"¡Hasta prontooo!"

Fin








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