Como el día de hoy lo íbamos a dedicar de nuevo a Magic Kingdom, nos lo tomamos con calma. Atrasamos el despertador, ya que no teníamos prisa y nuestros cuerpos lo pedían. Cuando acabamos de desayunar y salimos, sentimos el gran calor y humedad que hacían esa mañana, así que decidimos ir a bañarnos en la preciosa piscina Fantasía del hotel que todavía no habíamos estrenado.
Abrieron a las 9 y nosotras sobre las 9 y pico ya estábamos por allí, por lo que al principio la teníamos casi para nosotras solas. Había pelotas para jugar y música Disney ideal. Pasamos un rato buenísimo, aunque he de admitir que esperábamos que estuviese más fría el agua, ya que la notamos bastante caliente y con el calor que hacía, no pegaba mucho jaja. En la primera foto no tienen ningún filtro, podéis notar la humedad de Orlando porque a veces se llegaba a empañar el objetivo, sobre todo la primera vez que sacábamos la cámara por la mañana, la pobre tenía que acostumbrarse, como nosotras jaja.



Después, fuimos tranquilamente a la habitación a ducharnos para ir al parque. Cuando estábamos en la cola para esperar el bus, empezó a chispear y en cuanto montamos, de repente, cayó el diluvio universal, menos mal que íbamos dentro del bus. ¡Qué fuerte! Llovía como si no hubiera un mañana, no había llegado a llover nada en el tiempo que estábamos allí y de golpe, cae todo. He de admitir que tuvimos mucha suerte, porque cuando llegamos a Magic Kingdom, paró de llover, fue media hora escasa lo que duró la tormenta. Cuando estábamos en Main Street, oímos música y vimos que era la hora del primer turno de la cabalgata marchosa que tanto nos gustaba, pero como había llovido y estaba todo mojado, en lugar de sacarla, salieron los personajes en la “Rainy day calvalcade”. Pero mira que son apañados. Están preparados para todo. Nos dimos cuenta de que son los mismos personajes de la “Move it! Shake it!” pero en coches y templetes cerrados para que no se mojen. Salen, dan la vuelta a la plaza y se vuelven saludando a todos. Es un buen detalle teniendo en cuenta que hay épocas que llueve mucho de golpe. Nosotras tuvimos suerte porque a excepción de ese chaparrón que nos pilló en el traslado a Magic Kingdom, no volvimos a ver una gota.



Continuamos paseando hasta la plaza y nos hicimos algunas fotos con algunos photopasseros que por allí había, como si con los dos días anteriores que habíamos estado allí no tuviéramos suficientes delante del castillo jaja.



Fuimos paseando hasta una de las atracciones clásicas de los parques Disney: El vuelo de Peter Pan, donde teníamos FP+ (y menos mal! Porque es sabido por todos las grandes colas que se pueden formar). Es una atracción antigua y muy similar a la de París, pero no nos la podíamos perder. Tras dar una vuelta por algunas tiendas cercanas, nos dirigimos al castillo de nuevo, donde teníamos nuestra comida ese día.

Estuvimos esperando allí hasta que se hizo la hora de nuestra reserva. Este restaurante cuesta dos créditos table y bueno, los pagas por el sitio que es, dentro del castillo y realmente precioso, pero no creo que ese precio tan alto esté justificado, no comimos mucho mejor que otros días. Nada más entrar nos recibió una Cenicienta que no podía abrir apenas los ojos, no paraba de parpadear y le lloraban mucho, yo creo que le harían daño las lentillas o algo así, pero yo estaba sufriendo por ella, solo abría lo ojos mucho para la foto. Nos dio la bienvenida a su castillo y nos invitó a esperar en ese hall a ser llamadas. En los 10 minutos que estuvimos allí, Cenicienta no llegó a irse y nosotras sufríamos muchísimo por ella y sus ojos, qué mal lo estaba pasando la pobre.


Entonces de repente el señor que anda por allí dice por el micro algo así como “La princesa Cenicienta se enorgullece de recibir en su castillo a la familia…” Y nos nombra a nosotras!!! Qué ilusión y qué importantes nos sentimos, nos invita a subir una escalera de caracol que llega al restaurante. Qué salón más bonito, nos toca una mesa alejada de las ventanas, pero bueno, estamos en el castillo. Los camareros iban vestidos como si fueran auténticos lacayos de palacio y se dirigían a nosotras como “milady” y ¡fue lo mejor de todo! Jajaja. Nos dieron a elegir si queríamos varita o espada, todas elegimos varita…aunque alguna se arrepintió luego. Nos llevaron la carta (preciosa con un dibujo de la cenicienta y el príncipe) y nos dijeron que nos traerían un plato de entrantes cada dos personas (embutido, encurtidos, salmón y panes) y que teníamos que elegir cada una el plato principal y el postre. Es cocina refinada, con nombre de platos eternos, miles de ingredientes y raciones justitas…pero se referían a mi como milady!!!! ¿os lo he dicho ya? Jajaja





Además, durante la comida pasaron por las mesas cuatro princesas amigas de Cenicienta… ¡Lo que le faltaba a mi hermana! Qué risas nos pegamos con ella, harta de tanta princesa le preguntó a Jasmine dónde estaba Aladdín y ella le dijo que había tenido que quedarse en Agrabah con Abú arreglando unas cosas allí, pero que nos invitaba otra vez a ir a su palacio… La verdad que lo pasamos bien y fue una experiencia diferente y un restaurante único por estar dentro del mismo castillo, aunque nos pareció carísimo y la comida estaba buena, pero tampoco era nada del otro mundo.



Cuando salimos, fuimos a la atracción de Winnie the Pooh, que teníamos FP+ ya que Celina no se la quería perder. A mí este osito y sus amigos no me hacen mucha gracia, pero la atracción es bonita, vas en un tarro de miel viendo escenas de estos personajes, ideal para los peques fans de Winnie (y para Celina jaja).

Continuamos paseando por Fantasyland y no podíamos irnos de allí sin montar en el famoso carrusel. Nos pusimos en cola y montamos en el siguiente turno, fue muy rápido, el paseo corto pero mágico, qué os voy a contar.

Cuando bajamos, vimos al Hada Madrina de la Cenicienta, por lo que nos pusimos en cola para hacernos la foto pertinente. Fueron solo 10 minutos y menos mal, no se podía estar mucho más tiempo al sol. La señora muy adorable comentó nuestros outfits y el que más le gustó, lógicamente el de Celina, que llevaba a su amada Cenicienta en la camiseta.

Tras despedirnos de ella, miramos el mapa y comprobamos lo que nos quedaba de aquel parque, ya lo habíamos visto todo y montado en todo, excepto en alguna cosa de Tomorrowland, por lo que decidimos ir hasta allí y nos pusimos en cola para la atracción de Buzz Lightyear, ya que era imposible sacar FP+ para nada. Tras media hora de cola al fresco, montamos en esta divertida atracción que ya sabéis que es tipo láser tag. Se nota que debe ser mas antigua que la de París, pero lo pasamos muy bien.

Cuando salimos, estaba Buzz enfrente, pero había una cola enorme al sol y como ya lo habíamos visto en los Studios, descartamos la idea de la foto con él. Decidimos entrar al Carrusel del Progreso, sabíamos que Walt Disney la había hecho para la Expo de Nueva York de 1964 y que era una atracción clásica de animatronics que a esa hora de la tarde y con ese calor nos vendría de lujo
Cuando salimos comprobamos que solo nos faltaba “Stich’s great escape!” que descartamos porque huimos de las interacciones tras la de Monstruos S.A, el Astro Orbiter y Tomorrowland Speedway (Orbitron y Autopia de allí) que volvimos a descartarlos por colas de más de una hora.

Entramos a las tiendas de la zona que nos faltaban y nos fuimos hacia la plaza del castillo, ya que no queríamos irnos de allí sin volver a disfrutar de la cabalgata festiva “Move it! Shake it!”. Estuvimos sentadas a la sombra cerca de allí, compramos bebidas fresquitas para combatir el calor y vimos de nuevo el show de delante del castillo, qué bonito es y qué bonita y pegadiza es la canción que nosotras seguíamos cantando a nuestra manera ya varios días “Todos somos amigos, persigue tus sueños…” jajaja
Pronto llegó la fiesta con las carrozas y los bailarines de “Move it! Shake it!” y nosotras volvimos a darlo todo, deseábamos que llegara el momento de ponerse en medio de la calle a bailar y así lo hicimos, qué bien lo pasamos, nos hicimos los selfies, los twitteamos, bailamos con los personajes, los bailarines simpatiquísimos y todo el mundo. Es genial ese momento en el que parece que todos nos conocemos y lo damos todo en la misma fiesta jajaja. Y no pueden faltar las fotos con efectos que nos hacen los photopasseros.



Cuando acabó, decidimos ir poco a poco hacia Town Square Theatre (al principio de Main Street) porque teníamos uno de los FP+ más esperados: el encuentro con Mickey!!! Pero antes, aprovechamos los photopasseros que por allí había.

Qué voy a contar del meet & greet con el rey del parque… Espectacular!! Ese Mickey que habla, gesticula e incluso se dirige a nosotras en español es realmente alucinante, es increíble y muy real, salimos muy emocionadas.


Volvimos a Main Street para hacer algunas compras pendientes y aprovechamos las últimas fotos con photopass con el castillo de fondo.




Al acabar, me derrumbé. No tenía consuelo, no paraba de mirar el castillo y de llorar. Había sido mi gran sueño tantísimos años, por fin lo había logrado y además lo había podido disfrutar con las mejores, las que lo viven tanto o más que yo…y claro, aunque sabía que volvería alguna vez en la vida, costaba mucho decir adiós. Nos hicimos la foto en la famosa estatua de Roy Disney, que siempre la habíamos pillado llena de gente y en ese momento estaba sola.

Como ya habíamos visto todo el parque y eran las 7 menos algo de la tarde, decidimos ir a pasar el resto del día a Disney Springs a ver si nos animábamos un poco, al menos yo jaja. Último vistazo al castillo y las lágrimas que no paraban de caer. Cuando salimos y me recompuse, vimos cómo íbamos a llegar desde allí a Disney Springs. En agosto todavía no había bus directo desde Magic Kingdom, teníamos que ir a un hotel y desde allí coger un bus. Como la parada de monorraíl estaba más cerca que los buses, decidimos subirnos en el primero que llegara, bajarnos en el primer hotel y desde allí coger el bus. Yo ni lo pensé ni comprobé los planos del transporte Disney (seguía limpiándome los mocos jaja). El primer monorraíl que llegó fue el que iba en dirección al Grand Floridian y en 2 minutos escasos ya estábamos allí. Bajamos a la estación de buses de allí y…¡¡¡Oh, madre mía!!! ¡¡Pero si eso era una estación de autobuses de una gran ciudad!! ¡Cuántas paradas! ¿Dónde vamos? Menos mal que tenían una ventanilla de información. ¡Ventanilla de información de estación de buses! ¡Tela marinera! Nos acercamos y no sabéis lo que tenían en el cristal allí…¡la ansiada chapa de FAMILY REUNION! No nos lo podíamos creer, no tenían en el parque pero la encontramos allí, en la estación de buses de ese hotel tan glamuroso! Se ve que solo estaba reservada para ricos jajaja
Luego comprobamos en internet que eran las versiones antiguas de las chapas y que la de Family Reunion no la habían vuelto a sacar en las nuevas, por eso no la habíamos visto en ningún sitio.

Aprovechamos para ir al aseo (no iba a ser el viaje en vano), hicimos lo que el hombre nos había dicho y un ratito después, ya estábamos en la animada zona de Disney Springs.

La verdad que como habíamos podido comprobar días antes, es realmente enorme. Paseamos y vimos algunas tiendas y locales. Llegamos a Jock Lindsey’s Hangar Bar, que toma su nombre del piloto amigo de Indiana Jones. Ya os conté mi amor por Spielberg y sobre todo por esta saga, así que tenía muchas ganas de entrar. Nos sentamos en una mesa en la terraza, que daba al lago, estaba atardeciendo y las vistas eran preciosas. Todas las bebidas tenían nombres referentes a elementos o personajes de la saga.

Cada una nos pedimos un cóctel diferente y todos estaban muy ricos, los vasos eran muy chulos y originales. Aquí no entra el dining plan, cada cóctel costaba alrededor de 10 dólares, excepto el que se pidió Celina, que no llevaba alcohol, era una mezcla de frutas muy bueno, que fue la mitad. Es un poco caro, pero para una vez y la frikada que es, nos lo permitimos. Además, como estábamos en la terraza disfrutamos de la música de un concierto que estaban haciendo en la puerta de canciones latinas, así que estábamos amenizadas por temazos de Juan Luis Guerra, Marc Anthony o Enrique Iglesias jaja.



Al salir decidimos ir a un sitio a cenar, yo había pensado en el Earl Of Sandwich, pero vimos que estaba muy lejos y no queríamos andar mucho, así que nos metimos en “Cookes of Dublin”, que estaba muy cerca y aceptaban créditos quick. Ya sabéis que nos entraba un plato principal, bebida (en este caso era rellenable) y postre y la comida era tipo bocata/hamburguesa. Mi hermana y yo nos pedimos lo mismo, era un tipo hamburguesa pero la carne era pechuga a la plancha. Sin embargo, mi hermana no pudo terminarla y pasó al postre, que fue la única que pidió una especie de galleta grande con pepitas de chocolate (el resto pedimos macedonia de frutas).

Cuando salimos, decidimos ir a la tienda World of Disney de nuevo para dar una última vuelta y hacer las últimas compras, ya que en esa tienda encuentras todo lo que puedas imaginar y casi todo lo que hay por los parques. Estando allí, mi hermana empezó a encontrarse muy mal y se fue al aseo. Volvió y dijo que estaba fatal y se quedó fuera. El resto acabamos de hacer las compras y cuando nos reunimos con ella nos dimos cuenta de la mala cara que tenía, le dolía muchísimo la barriga. Despacio nos fuimos hacia la parada de buses (que desde allí era un largo paseo) para ir al hotel.
No sabemos qué pudo sentarle mal, pudo ser una insolación de todo el día, el calor y la humedad que eran sofocantes, el cóctel que se tomó (fue algo que tomó diferente al resto), la cena (aunque era la misma que la mía) o la cookie grande que se tomó, aunque le dio solo unos bocados fue la única de las tres que la tomó. El caso es que se encontraba fatal y los que habéis sufrido de dolor de barriga fuerte sabéis lo incómodo y doloroso que puede ser. También sabíamos que no necesariamente tenía por qué haber sido algo que hubiera tomado ella diferente al resto (o sí), simplemente que su cuerpo reaccionó así.
En cuanto llegamos, hicimos las maletas porque al día siguiente por la noche, desgraciadamente, tocaba decir adiós a aquel precioso sueño hecho realidad por lo que dejaríamos temprano las maletas en recepción para poder disfrutar del día.
Rocío se acostó pronto porque el dolor de barriga pasó a ser malestar general. Todas teníamos la confianza y esperanza de que mejoraría al día siguiente.




































































