(mi nivel de vergüenza me impide poner fotos de Volcano...

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Día 5 de agosto: Volcano Bay y Ollivander’s
Teníamos que pasar por el Cabana para hacer el checkin y todos los trámites, que fueron un pelín más complicados que en Disney (menos mal que fuimos del caos a Disney, que los que lo han hecho al revés lo han notado más)
Mientras unos hacían el checkin, otros fuimos a preguntar por el tema de las fotos y de los quick dining service (que llevábamos comprados de aquí), aunque teníamos bastante claro que en Volcano no los íbamos a utilizar porque no merecía la pena cargar con el vaso todo el día para los toboganes acuáticos…
Un caos! Para las fotos creo que me dieron un voucher que tenía que canjear al llegar al parque, pero no tenían muy claro dónde (en US e IoA sí, pero Volcano va aparte) y de los quick pues nos dieron las tres tarjetas que podíamos utilizar durante toda la estancia…
Me parecía un poco raro porque como llevaban vaso, si yo gastaba algo en una comida de ese día, qué pasaba con el refill???? Bueno, pues al parecer nada, va aparte (aun así no lo cogimos el primer día). Al llegar al parque hay que ir a recoger el vaso y te lo activan y te vale para el día de la activación, el resto de créditos (el quick, el snack y la bebida) se van gastando a lo largo de la estancia según os cuadre… pero de esto nos hemos ido enterando por prueba y error…
En recepción a los del checkin les dieron la llave de la habitación y les devolvieron la entrada de cartón, al parecer con un: “la tarjeta (llave) es lo que vale para todo”…
Como no estaba lista la habitación, dejamos las maletas en el coche y nos fuimos a Volcano, tiene acceso directo desde el Cabana, comodísimo y superemocionante!!!!!!
Llegamos y allí estaba la entrada!!!!!!!
No me suena que nos revisaran las mochilas ni nada, aunque llevábamos sólo una mini con el kit de supervivencia fuera de casa, teléfonos, crema, poco más… pero oh sorpresa… al llegar al torno nos piden la entrada (la tarjetita de cartón)… ¿¿¿Cómo??? La habíamos dejado en el coche porque supuestamente valía con la del hotel… vuelta al coche, vuelta al parque y por fin ya entramos! (con un pelín de mala leche, por cierto

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Nos dieron los Tapu Tapu y nos fuimos a asociarlos al Fotopass…
En el hotel nos habían dicho que nos tenían que dar una tarjeta para que la escanearan los fotopaseros, pero aquí nos dijeron que no, que iba en Tapu Tapu (y también que era la primera vez que hacía la operación, así que imaginaos el miedo a no tener ni una sola foto, pero fue todo bien)
Fuimos a coger una hamaca, dejamos las cosas, mis cuñados fueron a buscar un locker y las niñas y yo a la piscina de olas…
MAL, muy mal, entre que hemos estado despistados el primer día de cada cosa, que los ritmos de los que íbamos eran un pelín distintos y demás, pues metimos la pata:
Lo primero es ir a pillar turno virtual a cualquier cosa y luego ya dedicarse a mirar, saltar olas o lo que sea… La que más esperas tiene es Krakatau y con toda la razón! (pillamos turno para después de 175 minutos después de comer, pero no nos íbamos a ir sin montar!)
A pesar del caos inicial, el parque es espectacular, los toboganes son increíbles, es divertidísimo, no quema el suelo (al menos hasta después de comer), está limpio, nuevo, no hay que cargar con los flotadores para subir a las atracciones… una pasada!!!!!

Por ponerle alguna pega, le falta un poco de sombra y lo de ver la carretera desde lo alto de las atracciones le afea un poco, pero es por decir algo.
Nos montamos en todo, menos en el tubo ese que te quita el suelo y te deja caer casi en vertical, que nos daba yuyu sólo verlo…
El Tapu Tapu bien, la experiencia muy buena aunque alguna laguna creo que tiene…
No es como Disney que hay cola FP y cola normal, en la mayoría pides la vez con el Tapu Tapu y vuelves a tu hora (te dejan entrar cuando pone que te quedan 5 minutos) pero en la atracción de las mantas pudimos entrar por cola “normal” sin turno virtual… no sé por qué, eso sí, como no pasamos el Tapu Tapu, nos quedamos sin la foto.
La zona infantil es divertidísima, tiene unos toboganes muy chulos y así los mayores podemos descansar un ratillo.
(algún día encontraré una foto)
Bailamos bailes hawaianos, bailamos frente al volcán, comimos pizza y perrito y si no hubiera sido porque queríamos visitar a Ollivander ese mismo día, nos habríamos quedado hasta el cierre.
(una recomendación, llevad gorra y crema solar todo el rato, se puede dejar a la entrada de la atracción mientras te montas, pero yo creo que es imprescindible, nosotros la dejamos en la hamaca y por no volver acabamos un pelín achicharrados… bueno mi cuñado quemado entero)
Nos fuimos al hotel, la habitación chulísima, amplísima, nuevísima… creo que es la que más me ha gustado de todos los hoteles en los que hemos estado.
Ducha a todo correr, túnicas de Gryffindor y Ravenclaw, corbata, lazos de las dos casas, giratiempo y espectrogafas. Digamos que tengo una miniHermione y una miniLuna, pero las cosas cuquis nos gustan a todos, no?
Corriendo al bus que te deja en la entrada del parque, corriendo a por la dichosa tarjeta del fotopass (que tardamos una eternidad, porque a última hora es cuando todo el mundo quiere imprimir sus fotos y todo eso) y corriendo al Callejón Diagon sin entretenernos ni un segundo en mirar nada…
No tengo palabras para describir lo que es entrar en el Callejón Diagon, de repente, cruzas una pared y estás en la película de Harry Potter (acompañado por un millón y medio de muggles paseando por allí… pero eso no era sólo para magos y brujas???)
Nuestro objetivo era Ollivander’s: habíamos pensado entrar todas las veces que fuera posible hasta que por aburrimiento, nos cogieran en el show y también habíamos pensado que a última hora habría menos gente, porque, si quieres comprar varita para hacer hechizos, lo suyo es comprarla por la mañana y amortizarla.
Bueno pues allí estábamos esperando con una familia más, yupi, poquita gente… pero de repente cuando ya nos tocaba entrar llegó un batallón de gente, mecachis! Las probabilidades se reducen (no es que yo sea muy fan de la probabilidad, pero…) pues nada, a pesar de ir recargadas con todos los accesorios mágicos, estar en primera fila y ser dos que era una doble compra, el Señor Ollivander se decidió por “y va y coge a un niño que llevaba sólo una camiseta blanca” (léase con un “cierto” tono de cabreo)
No pasa nada, salimos y entramos otra vez… una familia delante con una niña con túnica de unos 14 años (no sé, en esas edades no calculo) que nos pareció que estaban apalabrando cosas allí en la puerta (y que nos miró muy mal, por cierto)…
Sólo ellos y nosotros, duelo de brujas, miradas que lanzaban maldiciones de las prohibidísimas…
Nos pasaron a una sala distinta, bajó la Sra Ollivander y… eligió a la otra niña, aunque yo estaba detrás de mis hijas, podía ver su cara de cabreo, frustración, “menudorrestodelviajemeespera” :no: … total que le dan la varita a la niña, y empezamos a salir completamente desolados, ellos (felices) delante de nosotros y la magia hizo de las suyas
La Sra Ollivander nos paró en la puerta y nos dijo que esperáramos y repitió el show sólo para nosotros con nuestras peques:
Fue chulísimo, le dio una varita a cada una: después de un Aquamenti y un Wingardium Leviosa con resultados catastróficos, la Sra Ollivander les intercambió las varitas y… la cara del viaje (una de las caras del viaje) fue la de sorpresa, ilusión y emoción cuando se enciende la luz que indica que las varitas habían encontrado por fin a su bruja; parece tan real que, aunque ya sabes lo que es y lo que pasa, te emociona como si no lo hubieras visto nunca.
“¿Os gusta esa o queréis otra?” _ dije yo, pensando que querrían la de Luna y la de Hermione
“Nooooo, ésta!!! La varita elige al mago”
Y pasamos por caja y nos fuimos a hacer hechizos dando gracias a todos los magos fundadores por la suerte que habíamos tenido!!!!
La sensación de ir flotando como en un sueño después de pasar por Ollivander’s nos acompañó muchos muchos días…
No tengo más fotos de esa noche, estábamos tan emocionados que no podíamos ni coger la cámara
Cenamos en el mismo sitio del primer día en el CityWalk y nos fuimos a reponer fuerzas que al día siguiente madrugábamos para cambiar de hotel al Royal Pacific e ir a US.