
Desde luego, si se va a Disneyland con la idea de “atracciones-atracciones-atracciones”, quizás lo del barco no sea algo que le atrape a uno de la misma forma. Pero si sois de los que, como yo, vais a Disneyland más por “vivir” su ambiente, por impregnaros de su magia, el barco es otra forma de vivir la magia Disney con la misma o incluso mayor intensidad si cabe. Y digo mayor porque, desde luego, el capital humano es absolutamente excepcional en el crucero. Digamos que el “punto fuerte” del barco quizás sea el “punto flaco” que tenemos en Paris. Con los parques americanos la diferencia no es tan notable, pero aún así el barco gana a todos en cuanto a amabilidad, cortesía y magia de sus Cast-Members.
Eso sí, el crucero nos ha ido ganando el corazón poquito a poco. No es el “boom” que uno siente, por ejemplo, al pisar Main Street. Es solo después de pasar algunos días a bordo cuando uno se siente de verdad embrujado por el ambiente de este majestuoso “Disney Magic”, haciendo que al final uno se despida de la tripulación con una tristeza difícil de explicar.
DIA 1: EL EMBARQUE
Nuestra aventura comenzó el 31 de agosto de 2013, tomamos el Ave que nos cae cerquita de casa hasta Barcelona. En Sants nos estaba esperando nuestro buen amigo Quimi (Kim31 para los foreros) que nos llevó a toda mi familia y a mí hasta el puerto de Barcelona. Tuvimos que jugar un poco al tetris con las maletas, pero al final nos metimos los siete con equipaje y todo en el vehículo.
En este viaje nos acompañaban mis cuñados, y además, íbamos a coincidir a bordo con algunos amigos entre los que se encontraban los foreros Dvcspain, Escarra y respectivas familias. Así que a la ilusión del viaje se unía el poder disfrutar de unos días de vacaciones junto a gente a la que uno quiere y aprecia. Además también coincidímos con algunos otros foreros de este y otros foros (como Pitujosa) y siempre es agradable ponerle cara a un nick.
Al llegar al puerto, pasamos por delante del “Niew Amsterdam”, una impresionante mole con la que hemos coincidido en todas las etapas del viaje. El Disney Magic es más pequeño pero mucho más coqueto y elegante.
Nos despedimos de Quimi y familia y nos fuimos para adentro, ya sin maletas ya que las mismas se las quedaron los maleteros del puerto. Unos días antes del viaje nos había llegado algo de documentación a casa entre la que se incluían unas pegatinas para identificar el equipaje.
Pasamos a la sala de embarque y todo estaba perfectamente organizado para hacer todo el papeleo, identificación, etc…
Ya pudimos ver algún personaje en un “photolocation” pero no nos dio tiempo a nada porque nos tocaba ya subir a la que iba a ser nuestra casa por unos días.
Justo antes de subir nos preguntaron el nombre de la familia para anunciarlo por megafonía. Una fila de Cast-Members estaban esperando a las familias anunciadas para recibir a cada una de ellas como auténticos Vips.
Siguiendo algunos consejos que nos había dado nuestro forero experto en cruceros, Carlos (Dvcspain), llevábamos con nosotros una trolley con todo lo necesario para disfrutar de estas primeras horas a bordo, así que pudimos estrenar las piscinas y resto de instalaciones antes de que nos diera el camarote (como en los parques, la entrega se hace a partir de cierta hora).
¡Hora de comer! Decidimos estrenar el buffet más informal del barco (Topsider) que está en esta misma cubierta (Deck 9). El buffet esta muy completo y la comida más que correcta. Aparte de esto teníamos abiertos los kioscos junto a la piscina donde hay pizzas, hamburguesas, fruta fresca recién cortada y algunos bocatas riquísimos. Todo esto es “a voluntad” al igual que las bebidas y helados que se pueden coger en unas máquinas expendedoras. Lo único que hay que pagar aparte son las bebidas embotelladas, alcohol y café expreso.

¡Hora de tomar la habitación! Fue una gran sorpresa porque me esperaba un camarote más bien justito de tamaño, pero nada de eso….es muy grande y cómodo. Para nosotros es imprescindible una ventana o balcón así que habíamos reservado un camarote exterior con balcón que salía bastante más caro que uno interior pero que para nosotros bien valía esa diferencia.
El camarote rebosa de “detalles marinos” y la decoración es elegante pero muy funcional.
El baño está partido en 2, así que es posible que 2 personas pueden asearse a la vez, cosa que se agradece para aligerar el tema.
Otro detalle interesante es que a bordo disponemos de 2 teléfonos que podemos utilizar para llamarnos entre nosotros o llamar a otros teléfonos móviles del barco o a otra habitación. Hay que recordar que en alta mar no funcionan los móviles, así que es una forma estupenda para que la familia esté en contacto sin tener que estar todo el día juntos.
En el camarote nos esperaba una pequeña sorpresa, un detalle que nos había enviado el mismísimo Karl Holz, presidente de la compañía, al que tengo el gusto de conocer.
Consultamos el “Personal Navigator” (un programa diario de todas las actividades ofrecidas a bordo) y vimos que era hora del simulacro de seguridad y que la asistencia era obligatoria….así que para allí nos fuimos.
El tema se lo toman muy en serio y nos asignaron una zona y un jefe de equipo en caso de algún desastre. Todas las barcazas están asignadas a una letra y se supone que todo el mundo tiene ya un sitio específico reservado. Alguna familia no se había enterado del tema (o había pasado de asistir
Mientras estábamos en esta cubierta (una de las más bonitas), vimos pasar el Nieu Amsterdam que nos llevaba la delantera.
Tras el ejercicio nos fuimos hacia el Deck 9 donde iba a tener lugar la fiesta de comienzo de crucero. El ambiente no podía estar más animado…
Tras la fiesta, regresamos al camarote para prepararnos para la cena. Si bien en los cruceros Disney han relajado un poco el código de vestimenta, tampoco es plan de ir en bañador y chancletas
En el camarote nos habían dejado el “personal navigator” del día siguiente además de algo de documentación de las reservas que teníamos hechas (cena en restaurante Palo, excursiones, etc…). También nos esperaba el primer “animalito” hecho con toallas y unas chocolatinas.
Como veis, el sofá ya se había transformado en la cama de mi hija.
Nos pegamos una ducha y probamos, por primera vez, toda la gama de productos de gran calidad proporcionados por Disney.
Y disfrutamos de nuestro primer atardecer desde nuestro balcón…
Dimos una vuelta por el atrio central…
Antes de ir a ver el espectáculo de esta noche: Let the Magic Begin!

En realidad el show de esta noche es una mezcla entre show Disney “tipo Broadway”, una presentación de alguna actuación que veremos a lo largo de esta semana (como el show de magia de gran mago Scott Pepper) y también una especie de “cursillo acelerado para cruceristas noveles” impartido por el el gran Peter, un suizo que ya os presentaré más adelante. Como en el teatro está terminantemente prohibido hacer fotografias, os paso esta de internet.
Deciros que hay 2 sesiones del show principal cada noche, y 2 turnos de cena. La idea es que unos cenas mientras los otros ven el show y viceversa.
Para la cena hay 3 restaurantes principales (además del buffet y del restaurante “solo adultos” llamado Palo) que van rotando según un turno preasignado. Lo bueno es que los camareros rotan también contigo, así que uno al final les coge cariño y todo (cosa nada rara si pensamos en la excepcional calidad humana y profesionalidad que demostraron tener).
Al parecer este año han hecho un esfuerzo intentando adaptar muchas cosas en castellano. El inglés no viene mal pero no es imprescindible.
Ya digo que tienen mil detalles, como que el vaso de mi hija le estuviese esperando con su nombre puesto de forma muy familiar…
O el postre especial que le trajeron cuando dijo que no quería “nada”….
Continuará….


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