DIA 1:
¡Amanece en Florencia! Es Domingo, 25 de Agosto, y hoy nos marchamos hacia Venecia en el tren Frecciarossa. Como teníamos la estación Santa María Novella a pocos metros del hotel nos fuimos para allá andando tras tomar un estupendo desayuno.
La estación estaba bastante animada, hay muchísimos turistas en Florencia.

Foto: Internet.
Subimos al tren a las 11:30, Por un par de euros más por billete habíamos pillado “2ª Premium” que estaba mucho mejor que la segunda clase normal (asientos más anchos, bebida y snack gratis). En un par de horas estábamos en la estación de Santa Lucía en Venecia.
Desde la estación de Venecia hasta la terminal de cruceros no hay mucho, aunque no se puede ir andando. Primero uno tiene que cruzar el polémico puente de nuestro compatriota Santiago Calatrava.

Foto: Internet.
El puente es muy moderno y “canta” un poco en el entorno. Lo peor no es eso, lo peor es que es una rampa con tropecientos mil escalones donde uno tiene que ir con la maleta a cuestas. A menos que pagues a un “porteador” (que hace lo mismo que tú, pero arrastran un carro por los escalones) toca tirar de bíceps a riesgo de fastidiarte el brazo. No entiendo, la verdad, con el gran tránsito de maletas que hay en el mismo como no han ideado una zona lisa donde se puedan arrastrar más fácilmente. ¡Y pensar que costó 11 millones de Euros!
Una vez llegado al otro lado estamos en la isla de Tronchetto, muy cerquita de la terminal de cruceros. El problema es que no se puede ir andando, hay que tomar un tren automático llamado PEOPLE MOVER y que cuesta 1,50 Euros.

Foto: Internet.
En unos pocos minutos llegamos a la terminal y buscamos nuestro barco…que no vemos todavía. La terminal de cruceros de Venecia es bastante grande y hay unos cuantos barcos en la zona. He oído muchas críticas sobre la llegada de los cruceros a Venecia y tienen razón, este turismo de masas está matando a la vieja Venecia que conocí hace muchos años. Pero Venecia ya se moría antes de la llegada de estos mastodontes, así que al menos podrían emplear todo el dinero que recaudan con los cruceros (que es MUCHO) en mantener la ciudad y en protegerla con los ya famosos diques de contención de los que solo se habla cuando llega el “acqua alta”. A veces nos quejamos de nuestros políticos en España, pero solo hay que sacar la nariz un poco fuera para ver que por ahí no andan mucho mejor.
Tras pasar por el mostrador de NCL, nos dirigimos hacia nuestra casa para los próximos días: el Norwegian Star.
Al llegar, pasamos el control de seguridad y dejamos maletas en el servicio de equipajes. Estos se encargarán de dejarlas en nuestra cabina cuando esté lista.
Aquí tuvimos uno de los momentos mágicos del viaje: la salida desde Venecia.
¿Dirección? ¡El buffet Garden Café! Este se encuentra en la zona de la piscina y tiene una zona al aire libre y 2 grandes salas. Este buffet resultó todo un descubrimiento ya que no era siempre igual sino que adaptaban un poco la oferta a la escala del día o hacían comidas temáticas.
Como digo, el buffet se encuentra justo en la zona de la piscina a la que nos pasamos para echar un ojo:

Foto: Internet.
El surtido era muy muy grande, había de todo, todo muy rico y bien cocinado. Las bebidas eran también “self-service” y había incluso café y té.
Tras el almuerzo nos fuimos a explorar un poco el barco y a hacer algunas gestiones. Lo primero fue pasar por el “banco” del barco para meterle algo de crédito a nuestra cuenta. Se puede añadir “cash” (es lo que hicimo) o bien asociar una tarjeta de crédito. Lo hicimos así para controlar un poco el gasto aunque todos los movimientos aparecen al instante en una app que nos habíamos instalado en el móvil. El “banco” se encuentra en la zona central del barco.

Foto: Internet.
Aunque el barco fue remodelado recientemente quizás esta zona es la que chirriaba un poco por su aspecto pelín “desfasado”. El resto del barco lo vi con un estilo más elegante y discreto. Creo que en el Disney Magic esta zona estaba mucho mejor conseguida.
Con la reserva del barco pudimos elegir 2 paquetes gratuitamente entre unas cuantas opciones. Elegimos el paquete de bebidas que incluía todas las bebidas a bordo, alcohol incluido. El segundo paquete fue uno de internet para estar conectados a bordo (cosas de viajar con una adolescente ) La conexión era para una persona a la vez, pero a través de la app era muy fácil conectar y desconectar, así que los pudimos usar los 3 para revisar nuestro correo y whatsapp a bordo.
Al tener solo 1 conexión “a la vez” de internet era imposible comunicarnos entre nosotros por Whatsapp. En el Disney Magic recuerdo que teníamos 2 teléfonos en el camarote para contactar entre nosotros si nos separábamos, pero aquí por lo visto no estaba esta opción. Así que nos pasamos por el mostrador del ”internet café” y nos explicaron que tenían una modalidad para usar la wifi del barco (sin internet) y poder hacer llamadas y mandarnos mensajes a través de la app del barco. Con 20 Euros solucionamos el tema y así nuestra hija podía ir más a su bola y podíamos contactar con ella en todo momento.
Miramos el reloj y….¡Hora de tomar posesión de la cabina! Nos fuimos para allá y las maletas nos estaban esperando en la puerta. La cabina estaba bastante bien, más espaciosa de lo que habíamos visto en fotos. Habíamos optado por una cabina con balcón “con vista parcialmente obstruida” para ajustar el presupuesto y en realidad era un balcón normal pero con un pequeño marco blanco alrededor.
Sobre la cama teníamos nuestro FREESTYLE DAILY, el diario de a bordo que indica todas las actividades que tienen lugar en el barco, así como toda la información sobre comidas, excursiones, etc…
Una cosa buena de esta naviera es que han impuesto lo que llaman “Freestyle Cruising”, lo que es lo mismo: no hay necesidad de reservar mesa en ningún sitio ni te asignan ningún restaurante ni turno de comidas. Puedes ir cuando quieras a comer y como mucho te dan “beeper” para llamarte en cuanto haya una mesa libre (no suelen tardar mucho). Tampoco te piden ni vestimenta para cenar ni para shows ni para nada ¡Estamos de vacaciones!
Llegó la hora del obligatorio simulacro de seguridad. Para evitar aglomeraciones te asignaban un lugar especifico del barco que es donde también tenáis que acudir en caso de emergencia. A nosotros nos tocó en el teatro “Stardust”:

Foto: Internet.
Tras el simulacro fuimos al club de adolescentes “Entourage” para inscribir a nuestra hija. Ahí ya hizo las primeras amistades y ya quedaron para verse después de cenar para una animación enfocada a adolescentes en la cancha deportiva.

Foto: Internet.
Seguimos explorando un poco la nave y nos pasamos por la biblioteca y por algunos de los bares abiertos:

Foto: Internet.

Foto: Internet.
Otra diferencia con Disney Cruise es que aquí hay el casino donde, curiosamente, se puede fumar. También era el único lugar del barco donde aceptaban dinero (en el resto va todo a tu cuenta).

Foto: Internet.
¡Hora de cenar! Hoy nos decantamos por Aqua, uno de los restaurantes que nos entraban sin pagar suplemento alguno. La comida estuvo estupenda y el servicio inmejorable.

Foto: Internet.
It’s showtime! Hoy tuvimos un show llamado “Band on the Run” basado principalmente en música de los 70-80. Teníamos el listón muy alto con Disney Cruise y, la verdad, es que no me esperaba tanto nivel en cuanto a shows. Fue el más flojo del crucero y, aún así, nos dejó un muy buen sabor de boca. Buenas voces, muchos cambios de vestuario y grandes números de baile. Antes del show tuvimos una pequeña charla informativa sobre el funcionamiento de los servicios a bordo, entretenimiento, etc…

Foto: Internet.
Tras contactar con mii hija nos reunimos en el club nocturno Blizz ya que la primera hora estaba abierta a familias en general. Tras una copilla y un par de bailes nos fuimos a la cama.
¡A dormir!