Los vuelos y las conexiones
Por temas personales, no pudimos coger los billetes de avión hasta poco más de un mes antes del viaje. Llevaba más de medio año chequeando los precios y anduvieron subiendo y bajando continuamente. Al final conseguimos los billetes de avión de Madrid a Orlando con una conexión a la ida y otra a la vuelta por 814 euros por persona (hablamos de la segunda quincena de agosto). Desde que empecé a mirar precios, en ningún momento bajaron de 800 euros y sí que estuvieron incluso por encima de 1000 euros, así que lo que siempre hemos pensado que mejor cogerlos con tiempo no parece que funcione. Hay que tener en mente el precio que queremos conseguir y en el momento que demos con él, cogerlos.
Este precio era sin incluir maletas para facturar. Esta parte nos la pensamos mucho. Si no se facturan maletas, cada pasajero tiene derecho a llevar una maleta de cabina y una mochila (cada una con los tamaños máximos correspondientes). Teníamos dos opciones, o pagar 120 euros por cada maleta facturada para tener mayor espacio o meter menos ropa y lavarla en el destino a mitad del viaje. Evidentemente, nos salía mucho mejor de precio, así que optamos por la segunda opción. Llenamos las maletas con la ropa para que nos llegara para la mitad del viaje y en las mochilas metimos los neceseres, la parte electrónica y otros elementos como gafas de sol, cuadernos, etc.
Teniendo en cuenta que no hay vuelos directos de Madrid a Orlando (exceptuando los domingos y solamente en verano), las opciones eran ir a Miami en vuelo directo o ir a Orlando cogiendo una conexión. Optamos por la segunda opción, ya que el vuelo a Miami tampoco era más barato y después el traslado suponía bastante más desembolso. Después nos arrepentimos y lo voy a explicar.
En el vuelo de ida la conexión era a través de Charlotte y en el de vuelta a través de Philadelphia. Nos dijeron que procuráramos tener un par de horas para las conexiones. Los vuelos que aparecían nos daban 1h45 de tiempo a la ida y 1h40 a la vuelta. En principio, pensamos que podía ser suficiente.
En el vuelo de ida, lamentable el control de pasaportes en Charlotte. Con una cola brutal de gente, ¡solamente había dos policías! Y con cada uno tardaban un buen rato. Finalmente perdimos una hora en ese control. Pero después de ello todavía tocaba el control de seguridad para pasar la maleta y la mochila. Otra vez cola y casi media hora perdida. Terminamos corriendo por el aeropuerto y llegamos a 5 minutos del cierre del embarque de nuestro enlace. ¡Por los pelos!
En el vuelo de vuelta, todavía peor. Llegamos con tiempo al aeropuerto y cuando apenas quedaba hora y pico para volar, ponen que el vuelo se retrasa hora y media. ¡Adiós! Ya no podíamos coger el enlace (y de ninguna mamnera, porque al final se retrasó más de 4 horas). Tuvimos que ir al mostrador de American Airlines y otra vez una hor de cola para que nos atendieran, más cerca de otra hora con nosotros buscando posibilidades, porque estaban todos los vuelos llenos y no había forma. Al final conseguimos un vuelo con dos conexiones vía Dallas (en sentido contrario) y después a Dublín. Teníamos que haber tardado menos de 12 horas en total y acabamos tardando 27. Un desastre. Llegamos a Madrid a última hora de la noche y agotados por el largo viaje. Por supuesto, hemos puesto una reclamación. Todavía estamos a la espera de que nos digan algo. Nos han mandado un par de mensajes automáticos diciendo que tienen mucho volumen. Veremos en qué acaba todo, pero lamentable.
Conclusión: Si vuelvo a WDW, será con un vuelo directo aunque sea a Miami. No me vuelvo a arriesgar con las conexiones. Al final hemos esperado las colas más largas en los aeropuertos, no en los parques.
Los traslados
Hay que tener en cuenta que aunque se llegue al aeropuerto de Orlando, hace falta un traslado para llegar hasta el hotel, puesto que hay bastante distancia. Por suerte, unos buenos amigos nos dieron una buena referencia, el venezolano Ronny (si a alguien le interesa, le paso el contacto), que por buen precio y dándonos un viaje muy agradable nos hizo los traslados tanto a la ida como a la vuelta. Miré además lo que nos costaría con Uber y resultaba más caro que el precio que nos hizo, así que fenomenal.
El Check-in del hotel
A nuestra llegada al hotel, lo primero que hicimos fue hacer el check-in para que nos dieran el acceso a la habitación. Todo en inglés, ya que nadie de los que había atendiendo hablaba español (yo juraría que en nuestro anterior viaje había muchos más trabajadores que hablaban español en todas partes). Es más, para meter mis datos, cuando le dije el nombre y los apellidos me dejó el ordenador para que lo rellenara yo mismo, porque evidentemente, el americano era incapaz de escribirlo. Nos dieron la habitación en el edificio más lejano de la entrada, pero bueno. A buen paso eran unos 5 minutos andando. Y nos lo dieron en la tercera planta, ya que en general usan las plantas bajas para las familias con niños.
Aunque ya nos habían avisado, no me parece normal que la habitación la hagan día sí día no. Esto es otra de las cosas que ha empeorado desde nuestro anterior viaje. Nunca he estado en un hotel en el que no se hagan las habitaciones a diario. Y mira que he estado en hoteles de muchos países del mundo. Hay gastos que recortarlos es una cutrez. Pero bueno, las habitaciones estaban limpias y no tuvimos problema con ello.
Cuando nos dieron las tarjetas de la habitación, le pregunté cómo debíamos hacer para incluirlos en la aplicación de My Disney Experience, porque lo íbamos a necesitar para usar las colas virtuales. Me respondió que ya nos había metido a los tres. Pues bien, no fue así. El primer día por la mañana no pudimos coger la cola, porque no estábamos incluidos como grupo. Nos tocó volver a recepción para contarles nuestro problema y el que nos atendió no tenía ni idea de cómo solucionarlo. Por suerte llamó al encargado y él sí que sabía. El tema era que había que activar el Bluetooth en los tres móviles, reiniciar la aplicación y entonces es cuando detectaba que estábamos ahí los tres e incluía las tres tarjetas. Desde luego, intuitivo poco.
Las lavadoras
Como ya he comentado, nuestra intención era usar las lavadoras para ahorrarnos la maleta, así que a mitad de nuestro viaje, el día que habías planificado sin parques (iríamos al Disney Springs), aprovechamos para poner la lavadora y de paso probar la piscina. Cuando llegamos estaban todas ocupadas, pero por suerte no tardó mucho tiempo en quedarse una libre. Metimos toda nuestra ropa y la pusimos en marcha. La lavadora cuesta 3'50$ y a eso hay que añadir 1'50$ del detergente. El lavado es rápido, lo hace en media hora. Pero claro, luego había que usar la secadora para no llevar todo empapado. Así que metimos la ropa en la secadora y otros 3'50$ para el secado. Esa parte duraba como una hora de tiempo. Así que en total fueron unas dos horas el proceso de lavado. Yo creo que merece la pena.
Las distancias en WDW
Mención especial a las distancias en Walt Disney World. Para la gente que ha estado en Disneyland Paris y se piensa que aquello es "un poco" más grande, hay que sacarles del error. Aquello es MUCHO más grande. Hay cerca de 30 hoteles, 4 parques Disney normales, dos parques Disney acuáticos, el Disney Springs y mucha más oferta. Pero además, así como en parís se puede ir andando de cualquier hotel a los parques, en WDW es inviable. Los autobuses desde nuestro hotel al parque más cercano era de unos 15-20 minutos, mientras que a Magic Kingdom, que está muy apartado del resto, se tardan unos 30 minutos en llegar. Todos estos tiempos hay que tenerlos en cuenta para saber hacia qué hora se va a llegar a la entrada de los parques. La frecuencia es bastante alta y en las horas principales los autobuses a los parques pasan más o menos cada 10-15 minutos.
Las early hours
Los parques tienen sus horarios de apertura concretos (los días que estuvimos, las 8 de la mañana en Animal Kingdom y las 9 en el resto de parques). Por estar alojados en hoteles Disney, se puede entrar a los parques media hora antes (las 7:30 en Animal Kingdom y las 8:30 en el resto). Pero hay que tener dos cosas en cuenta. La primera, que antes de la entrada del parque hay que pasar por el control de seguridad. Si en las mochilas se lleva algo metálico, te las revisan sacando todo lo que hay dentro. En mi caso, el segundo día me tuvieron un buen rato esperando y fue porque la funda de las gafas lleva algo de hierro. El resto de los días no llevé la funda, porque con eso ganas tiempo. Y por otro lado, los parques abren algo antes incluso de las "early hours". Por ejemplo, el primer día en Animal Kingdom estábamos ya para las 7:20 en el mundo de Pandora, preparados para hacer la primera cola en la atracción de Avatar. Merece mucho la pena madrugar, porque en general, para cuando abrían el parque al público en general, ya nos habíamos quitado las atracciones con más colas de cada parque.
Los Walmart
Para quien no los conozca, los Walmart son los hipermercados de referencia en Estados Unidos. Hay muchos y tienen buenos precios. Nosotros, viendo el coste del desayuno en el hotel del primer día, decidimos hacer una visita a última hora del primer día para hacer acopio de los que necesitábamos para el resto de los días. Por supuesto, te tienen que llevar en coche, pero sumando lo que nos costó la compra y lo que pagamos por los traslados, nos salió a mitad de precio que en el hotel el desayuno de todos los días de la estancia. Para nosotros mereció la pena.
Las lluvias y el calor húmedo
En esta época del año, en WDW toca aguantar lluvias torrenciales. Son las típicas lluvias tropicales, que no tienen mucha duración (entre media hora y una hora en general), pero las nubes descargan una cantidad de agua brutal. Y empieza repentinamente. Cuando te cae encima la primera gota de agua, más vale que en menos de un minuto estés a cubierto, porque es casi instantáneo que empieza a llover a cántaros. Y el resto del día, lo normal es que haga mucho, pero que mucho calor. Y el problema es que es muy húmedo. Hace sudar una barbaridad ya desde primera hora del día. Lo bueno es que la gran mayoría de atracciones están cubiertas y apenas hay colas en las que haya que estar al sol, lo que es una buena ventaja. Eso sí, tampoco es normal las temperaturas que tienen en atracciones, tiendas, restaurantes y autobuses. Parecen congeladores. El contraste es muy bestia. Todavía no me explico que no hayamos vuelto con un catarrazo. El caso es que combinando todo, tampoco hemos pasado un calor excesivo, quitando las tres horas centrales del día que se ponía muy inaguantable, pero que aprovechábamos para comer y para tratar de estar dentro de los sitios.
La app My Disney Experience
La aplicación es imprescindible. Desde la aplicación se puede ver en todo momento los tiempos de espera de todas las atracciones en cada parque, algo vital para gestionar bien las colas. Lo mejor es que los tiempos que aparecen prácticamente los clavan con muy poco margen de error. Una maravilla. Teniendo en cuenta que en diferentes horas los tiempos suben y bajan, bien gestionado se puede ahorrar una barbaridad de tiempo en colas. Nosotros, en general, no hemos esperado más de 15 minutos prácticamente en ninguna atracción. En muchas de ellas entramos directamente. Y eso en una época de mucha afluencia de gente en los parques es muy complicado de hacer.
Las colas virtuales
A las nuevas atracciones de mucho éxito les han puesto colas virtuales. En concreto, son tres atracciones. En el parque Magic Kingdom las de Tron y Tiana (antigua Splash Mountain) y en el parque Epcot, la de Guardianes de la Galaxia. Para poder reservar en estas colas, hay que utilizar la aplicación My Disney Experience. Tiene un apartado para las colas virtuales y se abren en dos momentos del día, a las 7 de la mañana y a las 13 del mediodía. A las 7 de la mañana se puede entrar desde el hotel, pero a las 13 hay que estar obligatoriamente en el parque que tiene la atracción en la que se desea la cola virtual. Una vez se coge sitio en la cola, te asignan un grupo (va por orden) y te indican aproximadamente el tiempo que te toca esperar hasta que tengas el turno. Consejo: hacerlo en el primer segundo, porque los grupos se llenan muy deprisa. Mucha gente se queda sin montar por esperar demasiado. Nosotros cada día conseguíamos hacerlo más deprisa. Es más, el último día conseguimos entrar en el grupo 1.
El Lightning Lane
Con la política de Disney de subir precios a todo y la eliminación de los antiguos Fast Pass, ahora el último invento es el Lightning Lane, que permite el acceso rápido a las atracciones, pagando por persona y día. Ah, y no a todas las atracciones, porque algunas de ellas están excluidas. La pregunta del millón es: ¿merece la pena pagar?
Como he dicho antes, nosotros apenas hemos hecho colas y no hemos pagado. También depende mucho del tipo de viaje que se haga. Nosotros hemos dedicado 8 días a los parques, dos para cada uno. Con dos días nos ha dado tiempo de montarnos en todo y de repetir las atracciones que nos han gustado más. Con dos días por parque, no merece la pena en absoluto el desembolso del Lightning Lane. Por supuesto, madrugando y gestionando bien los tiempos de espera en las atracciones.
El único parque en el que se puede andar más justo es Magic Kingdom, porque tiene muchas más atracciones que los demás. Para ese parque incluso nos llegamos a plantear cogerlo para el segundo día, pero al final no fue necesario y lo gestionamos bien.
Los cierres de atracciones
Un tema aparte son los cierres de las atracciones. Pueden ser por temas técnicos o por temas climatológicos. En el segundo caso, cuando empieza a llover (incluso antes porque ya lo tienen previsto), cierran todas las atracciones que no están cerradas. Eso supone que en Magic Kingdom al menos una docena de atracciones se cierran. Parece bastante exagerado. Y el problema es que la gente entonces se distribuye por el resto de atracciones, lo que aumenta considerablemente las colas en ellas. En esos momentos lo mejor es aprovechar para ver atracciones tipo teatro, porque dan los pases a sus horas y no hay mucho problema.
Para los temas técnicos, no sé si son muy habituales en general, pero el segundo día que estuvimos en Magic Kingdom estuvo cerrada la atracción de Tiana hasta las tres de la tarde y la del tren de los enanitos hasta las seis y media de la tarde. Y el día anterior habían estado cerradas las dos atracciones. No me parece muy normal, sinceramente.
El merchandising y los precios
Y he dejado para el final el tema del merchandising y de los precios. Sobre el merchandising, me ha sorprendido muchísimo lo que ha empeorado desde nuestro anterior viaje. Es muy complicado encontrar camisetas o sudaderas bonitas, porque son mucho más simples de las que se hacían antes. Es más, yo llevaba diferentes camisetas para cada parque, que precisamente había comprado allí 15 años antes. Bien, pues en todos los parques los cast members me dijeron en varias ocasiones que vaya camisetas más bonitas llevaba. Y es que es cierto, dan mil vueltas a las de ahora. Para mi, inexplicable.
Y los precios, pues en fin. Tanto del merchandising como de todo. La subida de precios es una animalada. Si antes podías comprar un pin por 5-6 dólares, ahora cuestan 13-15 dólares. Si antes las camisetas las tenías desde 15 dólares y las sudaderas desde 40, ahora las camisetas van de 25 dólares para arriba y las sudaderas de 70-80 dólares hacia arriba. Así con todo. Yo no tengo nada claro que esta política ls beneficie. Desde luego, en mi caso no. Si por la mitad de precio seguro que hubiera comprado varias camisetas y sudaderas, de esta manera no me he llevado ninguna. Estoy muy convencido que por la mitad de precio venderían más del doble. Y no será por el margen de beneficios que tienen, porque estoy seguro que el 90% del precio es beneficio. Se pasan mucho. De seguir así, tiene que terminar explotando. Tiempo al tiempo.
Y esto es todo por el momento. Espero que a muchos os sirvan los avisos y consejos para vuestros futuros viajes. Para cualquier duda o pregunta ya sabéis, escribidla por aquí y se intentarán responder lo mejor posible.
Sigo preparando la review, pero lleva muuucho tiempo sobre todo la organización y clasificación de tantas fotos y vídeos, así que un poquito de paciencia. Pero llegará.

