Para la nueva casa decidimos poner decoración de un tamaño más normal y que además se pudiera trasladar.
Además tenía ganas ya hacía tiempo de tener un acuario y pensé en unir las dos cosas: acuario y "decoración mágica".
La primera opción que se te pasa por la cabeza es, como podeis imaginar, el acuario de "Buscando a Nemo", cosa que quedó descartada a los cinco minutos de buscar información. En la película queda muy bonito pero es imposible crearlo. La combinación de peces que hay en ese acuario es muy dificil de reunir y tiene muchísimas complicaciones en su cuidado, además de que hay ejemplares cariiiiiiisimos.
Así que, a pensar otra vez...
Y mientras pensaba en cómo hacerlo, compramos el acuario. Ni pequeño, ni grande. De 100 litros, que para empezar no está mal.
Entonces hicimos la mudanza... Y lo que suele pasar en las mudanzas. Empiezas a abrir cajas y encuentras cosas que ni recordabas haber guardado, y entonces ¡¡se hizo la luz!!

¡¡Era perfecto!!
Pero claro, ahora hay que transformar eso en algo más bonito donde puedan vivir peces.
Pues bien. Tras unas semanas de buscar información, alguna modificación en el barco (que como barco que es flotaba), limpieza y preparación del acuario, por fin hoy han llegado al acuario de Nunca Jamás sus "niños perdidos".
Y aquí está el resultado:












