Día 1 - 03/09/2016 - Salida de Barcelona y navegación
Después de mucho tiempo pensando en este viaje, por fin llegó el día en que teníamos que ir a Barcelona para embarcar en el Disney Magic. Pero antes había que llegar hasta allí. Barajamos varias posibilidades. Nuestra primera opción era la de ir en tren, para ir y volver todos descansados, pero os horarios no nos cuadraban muy bien. A la ida la llegada a Barcelona era a la una y media más o menos, con lo que no estaríamos en el embarque antes de las dos y pico. Algo tarde, ya que el barco salía hacia las cuatro de la tarde y no queríamos sorpresas. Además, no había buenas ofertas. Al final pensamos que la mejor opción era ir en coche, puesto que los horarios los escogeríamos nosotros. La pega era qué hacer con el coche en Barcelona para tantos días. Busqué información por Internet y encontré Parkvia, un servicio de parking que nos recogía el coche en el mismo puerto y nos lo llevaba allí a la vuelta del viaje. Perfecto. Y además muy bien de precio. Toda la semana incluyendo el servicio de recogida y devolución nos salía por 58 euros. Si sumábamos eso a las autopistas y la gasolina nos salía bastante más barato que el tren para los cuatro, así que no había más que pensar. Hicimos la reserva y listo.
Nos levantamos tempranito, porque la idea era salir hacia las 6 de la mañana para andar tranquilos. Teníamos por delante unas 5 horas y media más el tiempo que paráramos por el camino para estirar un poco las piernas. El viaje transcurrió sin contratiempos y todo sobre ruedas, nunca mejor dicho. Tras pasar Zaragoza realizamos la parada en el primer área de servicio, como suele ser costumbre cuando vamos en esa dirección. Tras estirar las piernas, ir al baño y echar un vistazo en la tienda, vuelta al coche y a seguir camino. Cuando llegamos a Barcelona yo había puesto en el GPS que nos llevara al puerto, sin saber dónde estaría el barco, pero nos llevó a una parte que es de uso militar. Afortunadamente, preguntamos en una garita al que estaba allí y nos indicó cómo llegar hasta la zona de cruceros. No tardamos mucho en divisar el barquito a lo lejos. La entrada al puerto fue lenta, porque había bastante tráfico a esa hora. Llamamos mientras a los de Parkvia y nos dijeron que estaban ya allí esperando al lado de la zona de embarque. Cuando llegamos allí les hicimos entrega de las llaves y nos dieron un papel para usarlo en la recogida. Debo decir además que no pagamos absolutamente nada todavía, ya que el pago se realiza tras la devolución si se está de acuerdo con el servicio prestado. De momento iba todo perfecto.
En la zona de embarque vimos que fuera había dos filas. Una de ellas para dejar las maletas y la otra para entrar en el recinto. Primero se deben dejar las maletas grandes, ya que ellos se encargan de llevarlas luego hasta el camarote que corresponde. En las maletas se pone un indicador de la familia y el número de camarote y ya te olvidas de ella hasta más tarde, así que empiezas aligerando peso.
Una vez dentro del recinto, fuimos todos al baño antes de nada, que ya llevábamos unas cuantas horas y lo primero es lo primero, je, je. Después entramos en el recinto en el que se hace el embarque. Había una cola pequeña para los que pagan más y otra cola enorme para la plebe. Nosotros a la larga, por supuesto. Tuvimos que esperar algo menos de media hora hasta llegar al mostrador. Por supuesto, la espera está amenizada por música Disney.
Cuando llegamos al mostrador entregamos la documentación y nos hicieron fotos a cada uno con una cámara web. Tras la pertinente comprobación nos entregaron a cada uno la tarjeta correspondiente que sirve para todo. Esas tarjetas sirven para abrir la puerta del camarote, para entrar y salir del barco (imprescindible), para hacer pagos, ... Cada tarjeta es personal e intransferible, así que no se puede perder. Lo más curioso que vimos en la tarjeta es que aparecían las letras CLACLAC y no sabíamos qué era eso. Después nos enteraríamos.
Una vez todo listo, nos dispusimos a entrar en el Disney Magic. Por supuesto, antes de entrar tocaba fotito en un photolocation que tienen dispuesto en la zona de embarque. Entramos en el barco presentando las tarjetas y llegamos al hall principal. ¡Qué bonito! Hay unas figuras en la parte baja de una escalinata predispuestas a que nos saquemos fotos con ellas, pero evidentemente estaban muy solicitadas. Tampoco era cuestión de parar mucho ahí, puesto que en una semana ya encontraríamos el lugar mucho más vacío que el día del embarque, pero un par de fotitos sí que nos hicimos.
Lo primero de todo era ir a conocer nuestro camarote. Nos dirigimos a nuestro pasillo y vimos que era laaargo, largo, pero todavía no sabíamos la de veces que lo recorreríamos a lo largo de la siguiente semana. Entramos en nuestros aposentos y nos gustó muchísimo. Habíamos cogido un camarote interior, ya que para lo que lo necesitamos, no nos hacía falta ver el mar. Para eso ya teníamos la cubierta. En vez de coger el más básico, por poco precio más preferimos el que es un poco mayor y la ventaja que tiene es que en lugar de un único baño, tiene dos habitáculos, uno con una taza y un lavabo y otro con una bañera y otro lavabo. Esto viene muy bien para cuatro personas, ya que puedes estar usando los dos en paralelo y se ahorra tiempo. La siguiente estancia es la salita, que dispone de un sofá, de una mesa de centro y de un mueble con la televisión y varias cajoneras. El sofá luego se convertiría en las camas de los chavales, pero no teníamos muy claro cómo quedaría. Al fondo está la cama de matrimonio, separada por unas cortinas, con sus mesillas y otro mueble para la ropa y otras cosas. Bastante amplio para ser camarote de barco y más que suficiente para la utilidad que necesitamos. Ah, y por supuesto, cuenta con caja fuerte de combinación que viene muy bien para dejar allí objetos de valor. Es bastante amplia y está muy bien.
En el camarote ya teníamos encima de la cama una figura de las que cada día nos harían con mantas y toallas. Algunas realmente muy originales. Encima de la cama teníamos chocolatinas (una para cada uno), que nos entregarían cada día. Y, algo imprescindible, el navigator. Son unas hojas en las que se explica todo lo que hay en el barco para cada día. Es imprescindible para poder organizarse. Son tantas las actividades que hay para cada día, que hay que mirar muy bien qué se puede hacer y qué se descarta, porque para todo no da. También nos pusieron jabón, gel y champú para la higiene corporal. No lo renuevan mucho, salvo que se lo pidas expresamente, pero no hay ningún problema y si se solicita amablemente a quien hace el camarote, te pone los que necesites.
Cuando ya nos organizamos, lo primero que teníamos que hacer era subir a comer. Normalmente a la hora que era, cerca de las tres de la tarde, ya no tendríamos tiempo, pero el primer día, al ser el embarque, el restaurante buffet abría hasta más tarde para que la gente pudiera comer algo independientemente de su hora de entrada. Entramos en el Cabanas, un restaurante tipo buffet situado en la popa de la cubierta principal y cada uno fue cogiendo lo que le apetecía. Muchas cosas daban al ojo, porque casi todo tiene una pinta buenísima. Miedo nos estaba dando el peso que cogeríamos en los próximos días, pero en estos lugares hay que disfrutar gastronómicamente, je, je.
Comimos bastante rápido y en una media hora estábamos ya fuera. Como soy de los que se marea fácilmente, me quería tomar una Biodramina por si las moscas. Se me había olvidado traerlas de casa, pero me acordé que PrincessTonopah nos había dicho que en el barco se pueden coger gratuitamente en el servicio médico. Nos fuimos hacia allí, en el primer piso y, aunque estaba cerrado, cogí un par de ellas, puesto que tienen fuera un montón en una estantería para que la gente las coja a discreción. Para tomarla entré en un baño para coger agua, porque todavía desconocía dónde obtener bebidas. Además, enseguida me di cuenta que no me harían falta, porque el barco no se mueve prácticamente nada. No me volví a tomar otra en todo el viaje.
Subimos entonces al a cubierta superior y resulta que en el móvil tenía mensajes de Whatsapp de Terymouse. En toda la zona de embarque y en la parte interior del barco no llegaba el Wifi, así que no me había llegado nada hasta entonces. El caso es que el día anterior Dvcspain y familia habían ido a Barcelona para quedar con la pandi de foreros catalanes, pero nosotros no podíamos hacerlo, porque los chavales no estaban conmigo hasta el viernes por la noche. Sin embargo, Terymouse en su locura, había decidido acercarse al puerto para ver si nos veía. Claro, complicado, puesto que allí una vez entras en la zona de embarque, ya solamente se puede pasar si tienes toda la documentación del barco. No se puede ir a despedir a la gente. El caso es que mientras tanto, coincidimos ya con Dvcspain, con el que habíamos dicho que nos veríamos al principio, para que nos contara un poco cómo es el barco. Mientras tanto llamamos a Terymouse y resulta que estaba en el espigón de enfrente al barco. Aunque fuera a lo lejos, pudimos despedirnos hablando por teléfono y justo veíamos las siluetas saludando con las manos. Si es que lo de esta mujer ...
Además, Dvcspain nos traía un encargo de mjm65 que le había dado el día anterior para nosotros. Se trataba de un cojín de Minnie muy chulo. A Elena le encantó y se adueñó de él, je, je. He aquí una fotito delante del camarote con el cojín en cuestión.
Otra cosa que se ve delante de la puerta es un colgante con bolsillos para lo que se llama Fish Extender. ¿Qué es esto? En los cruceros Disney se organizan desde Facebook unos grupos para que la gente que se apunta entregue y reciba regalitos. Es una especie de amigo invisible, pero del mundo Disney. En este crucero el grupo era más bien pequeño y nos apuntamos siete familias. Cada uno indica en qué camarote está y cuando te parece, vas hasta dichos camarotes y en los colgantes que veas, dejas tus cositas. Lo mejor es que cada vez que te acercas al camarote, vas con el gusanillo de ver si habrá alguna cosita nueva de regalo o no. En nuestro caso quedamos muy contentos, la verdad. Hay gente que se lo curra más o menos, pero está muy bien y es otro aliciente más para el crucero.
Siguiendo con lo que estaba, Dvcspain nos hizo un minitour por el barco. Nos enseñó varias partes principales y nos explicó cómo hacer para orientarse dentro del barco. Nos vino muy bien. También nos estuvo explicando que en el barco se organizan varios clubs para chavales en función de las edades. El hijo de Dvcspain ya estaba en el grupo correspondiente a su edad., el club Oceaneer, de 3 a 12 años. Para mis hijos cuadraban los clubes de 14 a 17 años para Jorge (club VIBE) y de 11 a 14 años para Enrique (club EDGE). Fuimos a ver los dos clubs. Primero el de Enrique, que tiene una zona de videojuegos y un apartado con mesitas para jugar, con un decorado muy chulo, ya que parece que estás debajo del mar.
Después fuimos hasta el VIBE y ya que Enrique tiene 13 años y solamente le quedaba uno para estar allí, preguntamos si había la posibilidad de que pudiera ir con su hermano, de forma que no estuvieran separados en distintos clubs. Me dijeron que no había ninguna pega siempre y cuando yo firmara una autorización para que pudiera acudir a ese club. Firme los papales que me dieron y todo perfecto. En este otro había varias máquinas recreativas (todo gratis), consolas de todo tipo, televisión, ... Y además organizaban actividades de todo tipo. En ese momento no nos imaginábamos lo que iba a significar ese club para Jorge en los próximos días.
También nos explicó Dvcspain lo que significaban las letras CLACLAC que teníamos en nuestras tarjetas de embarque. En el barco hay tres restaurantes que se utilizan para las cenas y en los que se va rotando, para que todo el mundo pueda probar los tres. Uno de los restaurantes es el Carioca's, otro el Lumiere's y el tercero el Animator's Palate. Más adelante ya iré explicando cómo es cada restaurante. El caso es que CLACLAC son las iniciales de los restaurantes que nos tocaban para cenar y en el orden que teníamos que hacerlos. Así que la primera noche probaríamos el Carioca's, la segunda noche el Lumiere's, la tercera noche el Animator's Palate y después ya empezaba la siguiente rotación. Todo perfectamente organizado. A Dvcspain le tocó también el mismo turno que a nosotros, así que coincidimos en las cenas.
Para cenar existen dos turnos de horarios en cada restaurante. El primer turno es a las seis de la tarde, lo que está pensado para no españoles, porque es prontísimo. Nosotros teníamos el segundo turno, que empezaba a las ocho y media de la tarde. Las cenas venían a tardar cerca de un par de horas, ya que todas tienen algo especial. Y algo que nos pareció estupendo en los cruceros Disney es la rotación de los camareros con las personas. La primera noche conoceríamos a los camareros que se encargaban de servir nuestra mesa y a partir de ahí, siempre estarían con nosotros en cada restaurante. Está muy bien la idea, porque como ellos van rotando contigo, acabas cogiendo mucha confianza y cada día va a mejor.
Mientras hacíamos el recorrido por el barco coincidimos también con José, el agente de Castle&Dreams que algunos conoceréis, puesto que el año pasado se acercó al bar de los Verdes de Alcorcón tras la comida de la quedada. No teníamos ni idea de que iban también al mismo crucero y la verdad es que después coincidimos muchas veces, puesto que el barco tampoco es tan grande y al tener tantas actividades en las que va todo el mundo, coincides sí o sí.
Tras el recorrido por el barco tocaba realizar el simulacro de evacuación. De 16:00 a 17:00 se suspendían todos los servicios del barco, para que todo el mundo fuera a hacer el simulacro en su lugar correspondiente. En función de los camarotes lo organizaban en uno u otro lugar. A nosotros nos correspondió en el Animator's Palate, donde todas las mesas estaban cubiertas para que nadie tocara nada, puesto que unas horas después allí se darían las primeras cenas del crucero. Nos explicaron cómo actuar si se produce una alarma de evacuación y cómo hay que organizarse en los botes, colocarse los chalecos salvavidas, etc. Todo imprescindible cuando uno accede a un barco.
Tras el simulacro tocaba ir a la cubierta principal para la fiesta de bienvenida con los personajes. Esto tiene lugar donde está una de las piscinas de cubierta, la cual se cubre cuando hay eventos festivos en el barco. Una gran idea para aprovechar el espacio. La fiesta, como se puede imaginar, estupenda. Mucho colorido, mucha música, mucho baile por parte de los personajes y de la gente, serpentinas, ... Una muy buena forma de entrar en ambiente. Y mientras sucede la fiesta, el barco zarpa del puerto de Barcelona. Para cuando te das cuenta estás ya navegando por alta mar. Todo lo que ocurre en la cubierta se va retransmitiendo además por una pantalla gigante llamada Funnel Vision, que también se utiliza para proyectar películas cuando no hay fiestas, lo que permite verlas mientras estás en la piscina o tumbado en una hamaca.
Tras la fiesta nos fuimos a tomar algo, aprovechando la zona de bebidas de cubierta, que por supuesto es gratuita. Allí se pueden encontrar un montón de tipos de refrescos, además de bebidas calientes. En otra parte hay helados cuyos sabores van cambiando cada día.
Pero en el barco tampoco hay mucho tiempo para parar, así que enseguida nos tuvimos que acercar al Walt Disney Theatre, que es el teatro en el que se realizan los espectáculos nocturnos. Del mismo modo que para las cenas, hay dos horarios de espectáculos. El primero es a las 18:30, para los que cenamos en el segundo turno. Luego hay otro turno a las 20:45, para los que cenan en el primer turno. Hoy tocaba el primer espectáculo llamado "All Aboard: Let The Magic Begin". Dentro del teatro no se permite ni filmar ni sacar fotos, así que no disponemos de información gráfica de ninguna de las actuaciones. Es una pena, porque son espectaculares, valga la redundancia. De todas formas, si buscáis el nombre del espectáculo en Google podréis encontrar varias imágenes e incluso algunos vídeos.
Este primer espectáculo es algo especial y aparte de dar la bienvenida a bordo por parte de la encargada de los espectáculos, enseñan pinceladas de otros pequeños espectáculos que van a tener lugar a bordo durante toda la semana. El caso es que consiguen sacarte una sonrisa en muchos momentos y sales de allí más contento de lo que entras, que ya es decir.
Tras el espectáculo es ya casi la hora de cenar, así que pasamos primero por el camarote para dejar algunas cosas y después subir. Cuando estábamos llegando al camarote estaban en el pasillos los encargados de organizarlos y uno de ellos nos llamó por nuestros nombres. Nos quedamos alucinados y nos explicó que él era el encargado de nuestro camarote y que si queríamos cualquier cosa, se la solicitáramos a él. Aunque de español solamente hablaba unas poquitas palabras, en inglés ningún problema para comunicarse con él. Cuando entramos en el camarote vimos que ya había dejado preparadas las camas de los chavales. El sofá que habíamos visto por la tarde se había convertido en dos camas en litera que estaban muy bien.
Una vez todos preparados, subimos hacia el restaurante. Enseguida estábamos en la entrada del Carioca's. Un detalle a comentar es que en el barco la higiene es fundamental y siempre que se entra a un restaurante, entregan toallitas para que los huéspedes nos limpiemos las manos de cualquier suciedad que podamos tener. Una gran idea. En la entrada hay que esperar un poco si se llega pronto, ya que el restaurante lo abren justo a la hora indicada para la cena.
Cuando llega la hora, nos van llamando y los camareros nos acercan hasta nuestra mesa. En cada restaurante cenamos siempre en la misma mesa y con las mismas personas. Nosotros llegamos primeros a la mesa y al poco rato entraron las que serían nuestras compañeras de mesa en el crucero. Se trataba de tres asturianas muy simpáticas, una madre con su hija y la tía de la madre. Enseguida empezamos a hablar sobre el barco, sobre Disney, etc. Ellas no tenían mucha información y en ciertos temas estaban un poco perdidas, así que les aclaramos muchas cosas, ya que nosotros previamente nos lo habíamos estudiado bastante. Entre las cosas que nos había contado Dvcspain, la review que habíamos leído de Masmiles y, sobre todo, los consejos y explicaciones que nos había dado PrincessTonopah, nosotros íbamos con bastante ventaja para ser nuestro primer crucero.
Se nos presentaron los camareros que nos servirían en todas partes. El principal era Aaron, que venía de la india. No hablaba mucho español, pero se hacía entender un poquito. Y en inglés también nos explicaba las cosas que en español no era capaz. Por otro lado, el adjunto, era Rey, que venía de Filipinas. Hablaba todavía menos español, pero la verdad es que nos acabábamos entendiendo sin problemas. Eran muy simpáticos y sobre todo Rey, gastaba muchas bromas.
Para la cena siempre hay varios platos a elegir tanto de primero como de segundo y después varios postres. Nosotros cenamos fenomenal, aunque los chavales apartaban los "adornos culinarios" que ponían en los platos. Pero la verdad es que la calidad de las cenas era realmente buena.
Cuando terminamos de cenar, los camareros se pusieron a hacer sombreros utilizando las servilletas. Muy bonitos y originales. El primero fue Enrique, con esta versión de Robin Hood tan sencilla como lograda:
Con unas cuantas servilletas de colores convirtieron a Jorge en esta interesante versión de Jack Sparrow:
A Elena la convirtieron en egipcia usando otro par de servilletas:
Y conmigo hicieron una especie de experimento usando un par de jarritas además de una servilleta para esta versión pirata:
Tras la cena estábamos ya bastante cansados, porque habíamos madrugado bastante y luego no habíamos parado mucho en todo el día. Dimos una pequeña vuelta por el barco para irnos familiarizando con las estancias, pero no tardamos mucho en volver al camarote. Una vez en el camarote, terminamos de organizar las cosas y aprovechamos para ir leyendo el navigator del día siguiente, porque había muchas actividades y además el desayuno especial lo teníamos ya reservado para las 8;30, así que no podíamos levantarnos tarde. Hicimos también la prueba de conectarnos al Wifi del barco, ya que te dan un tiempo gratuito y podía venir bien para mandar algunos mensajes, pero no fuimos capaces, así que al día siguiente ya preguntaríamos qué era lo que pasaba. Hacia las doce de la noche nos dispusimos ya a dormir, que para primer día de emociones era ya suficiente.